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¡Con o sin CICIG los guatemaltecos tenemos que seguir avanzando!

ItzaBal

Este año en mi primera columna de opinión, hice una especie de cronograma político electoral respecto a lo que nos espera en 2019; sin embargo, creo que me quedé con lo proyectado…

Tan solo dos días después de haber publicado esa columna, el 8 de enero de este año, en el Diario Oficial de Centro América se publicó el Acuerdo Gubernativo 2-2019 en el cual se establece que el gobierno de la República decide poner fin al mandato de CICIG e instruye las acciones a tomar, ordenando a la canciller Sandra Jovel notificar a la ONU para que ésta retire al comisionado y a todo su personal. También manda a notifica al Congreso de la República para los efectos legales correspondientes y se toman medidas a efecto de suspender el trabajo conjunto entre Ministerio Público y la comisión.

Cuando alguien me pide opinión respecto al tema de CICIG, mi respuesta es que eso… ya es historia; y que como guatemaltecos debemos encontrar la forma de resolver de una vez por todas el divorcio que existe entre nosotros y que se agravó durante el mandato de CICIG, quien como siempre lo he dicho, comenzó mal (Carlos Castresana y Francisco Dall’Anese), luego al inicio de la gestión de Iván Velásquez se logró corregir y enderezar el trabajo realizado (Caso la línea, IGSS, TCQ, etc.), sin embargo, otra vez dicha comisión fue copada por grupos con intereses particulares y nuevamente las cosas terminaron mal, y CICIG a cargo de Iván Velásquez perdieron el rumbo.

Al hablar de CICIG prefiero ejemplificarlo de la siguiente manera: Cuando por causa de alguna lesión a una persona le colocan en su brazo o cualquier parte del cuerpo un yeso con el objeto de inmovilizarle, ese yeso le ayudará por algún tiempo, (es temporal) luego tendrán que quitárselo para dejar en libertad nuevamente la parte enyesada, pero…; Qué pasaría si el yeso se deja indefinidamente?; pues es obvio que el brazo se pudriría y no tendría ningún sentido haberlo tratado de sanar.

Doce años de CICIG fueron suficientes, pero al final el brazo se estaba pudriendo…

Los guatemaltecos somos fuertes, somos gente trabajadora y luchadora lo único que buscamos y anhelamos son oportunidades, y para muestra permítaseme demostrarlo: En el año 2018, las remesas que enviaron nuestros connacionales a Guatemala superaron por más de US$1 mil 100.00 millones de dólares las remesas del año anterior, eso equivale a Q8 mil 500 millones de quetzales más que las remesas enviadas en 2017.

Si vamos más atrás, solo para hacernos un estimado, nuestros hermanos migrantes en el año 2010 enviaron a Guatemala US$ 4 mil 126.78 millones de dólares, y solo 8 años más tarde (2018) están enviando el doble de eso, eso equivale según el banco de Guatemala en su página web a US$ 9 mil 290 millones de dólares, superando con ello todo lo que la SAT recaudó en el mismo período.

Es tiempo de una nueva Reconciliación Nacional

Antes y después del conflicto armado en Guatemala hemos tenido un puñado de malos guatemaltecos que se han hecho millonarios del conflicto a través de ONG´S de toda índole, es a esos malos guatemaltecos a quienes les interesa tenernos divididos, y con la excusa de temas ambientales y de Derechos Humanos, han manipulado totalmente el proceso de reconciliación, han copado entidades Pro Derechos humanos presentando desproporcionalmente una cantidad de denuncias contra las fuerzas del Estado y provocando con ello un reflejo que, al parecer es solo el Estado quien respeta la paz, y que estos grupos ¨Vividores del Conflicto¨, se han dedicado a buscar sentencias judiciales únicamente en contra de un solo bando (El Estado de Guatemala), no con el objeto de hacer justicia porque considero que es lo que menos les intereses, sino con el único objetivo de cobrar sendos resarcimientos económicos en cantidades millonarias que ahora y en la posteridad deberán ser pagados por el Estado con los impuestos de todos nosotros los contribuyentes.

De esa cuenta, actualmente se encuentra en discusión en el Congreso de la República una iniciativa de Ley, que dispone aprobar reformas al decreto 145-96 que es la Ley de Reconciliación Nacional con el objeto de poder nuevamente retomar el camino que ya habíamos comenzado desde 1985.

El camino que tenemos por delante no es fácil, estos malos guatemaltecos los ¨Vividores del Conflicto¨ no se quedarán de brazos cruzados y correrán a la Corte de Constitucionalidad quien ahora lamentablemente también se cree ¨La Corte Celestial¨, a tratar de evitar un nuevo comienzo; sin embargo todos los que soñamos con una mejor Guatemala debemos partir de la premisa que el Estado de Guatemala como ente soberano nunca ha reconocido ante el concierto de naciones la naturaleza imprescriptible de los crímenes de guerra o de lesa humanidad que desde mi punto de vista nunca existieron en Guatemala durante el conflicto armado, porque lo que aquí hubo fueron excesos de la guerra y de los dos lados, no solo del lado del ejercito, lo cual hace viable que se instituya amnistía sobre cualquier delito que se estime prudente en aras de poner un ¨hasta aquí¨ a esa confrontación que hoy nos tiene tan divididos.

Ad astra per aspra (¨A las estrellas por el camino difícil¨)

TEXTO PARA COLUMNISTA
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