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Una serpiente venenosa sin cabeza

MIRILLA INDISCRETA

Afirman los entendidos en reptiles peligrosos, que las culebras venenosas aún desprendida su cabeza, un impulso final, las lanza sobre su verdugo y puede inocularle el veneno que guarda en las capsulas mortales de sus horripilantes colmillos.

Reptando sin cabeza y físicamente muerta, puede con sus ojos reptileanos apuntar su última mirada y asestar la mordida letal.

Aún sin cabeza ese reptil venenoso que engullía poco a poco a todos los organismos en su entorno, con los restos en proceso de descomposición en sus entrañas, al decapitarla le quedaron en su aparato digestivo, y al abrirlo, surgen algunos ateridos y otros muertos. Los vivos desconcertados y sin entender, que estaban en el estómago siniestro de una víbora.

Algunos de los desfallecidos parecen irrecuperables y su destino, como el resto del reptil, será su desaparición definitiva.

Pero esa cabeza suelta y sin cuerpo, por la particular insensibilidad frente a su seccionamiento, sigue lanzando mordidas a granel en busca de trasmitir de alguna forma su veneno.

Afortunadamente ese episodio de terror, en nuestro caso, está finalizado ¡Ya no existe la amenaza del reptil haciendo daño!

¡El pueblo comienza a tomar conciencia de una nueva realidad!

¡En medio de la anarquía y el conflicto social al que nos llevó la irrupción de un ser extraño y desafiante, que con el transcurso de los años pudo someter a nuestro país!

Conocimos las tensiones más odiosas, que hicieron florecer todas las miserias escondidas en una sociedad disfuncional llena de contradicciones que hacen propicia la confrontación y sometimiento a las pasiones más bajas del comportamiento humano.

Nadie puede negar que en nuestra existencia, sobrevivamos en circunstancias particularmente difíciles.

Nadie puede negar que sobrevivir y vivir constituye dos categorías diferentes en la escala de la satisfacción de las necesidades fundamentales de los seres humanos.

Sobrevivir, arrincona la felicidad y tranquilidad de la familia a la mera subsistencia biológica, de nacer, crecer, multiplicarse y morir, sin esperanza ni consuelo, que permita ver en el horizonte la mínima pizca de felicidad, como fin último y derecho fundamental de quienes habitamos racionalmente la tierra.

A la pobreza, la crisis le suma todas las desgracias de una sociedad decadente, presa de la inseguridad, desempleo, insalubridad crónica, violencia, hambre creciente como plaga, empobrecimiento acelerado como mancha, que cada vez abarca a más y más segmentos de la población.

Una atmósfera hundida en el crimen estructurado como diabólica arena movediza, que asfixia progresivamente la vida social y anula por completo las oportunidades de salir de la angustiosa sobrevivencia y ensombrece finalmente el derecho de vivir.

¡Vivir es disfrutar la existencia sin lamentar la vida!

¡Es despertar todos los días para realizar los sueños, en lugar de rogar a Dios lograr sobrevivir la pesadilla!

¡Es confirmar que el mundo es de todos, no sólo de los que dijeron que era de ellos!

¡Es salir todos los días a trabajar en paz, sabiendo que tenemos donde laborar, y regresar a la casa sin pensar que superamos la ruleta rusa de retornar con vida!

¡Es saber que el trabajo es un derecho para forjar nuestra felicidad, no para confirmar nuestra miseria o esclavitud en la pobreza!

Esa esperanza hoy puede transformarse en una realidad en proceso de realizarse, al haberse dado la valiente decisión de matar al reptil de un solo tajo, conscientes que su cabeza loca continúa dando dentelladas.

La anormalidad, que se había hecho costumbre, dio paso a una normalidad institucional, que aún hoy nos agarra por sorpresa.

Desoxidándose poco a poco la maquinaria del Estado arrancó de nuevo, soltando moho y procurando agarrar el ritmo.

Principal actor en esta etapa, el Tribunal Supremo Electoral, seriamente cuestionado por un convenio suscrito con la innombrable oficina del Secretario de Naciones Unidas, comienza a ajustar sus actos a un programa electoral.

Al parecer diseñado para que no haya campaña, ni posibilidad de acercar la política a los electores como tampoco, irracionalmente, los electores a la política.

Un proceso planificado para falsificar la voluntad popular, varió las leyes e impuso normas diseñadas para evitar la expresión política del pueblo.

Aún hoy, las elecciones continúan enmarañadas, en acciones legales que pueden darle oxigeno al proceso electoral, si la Corte de Constitucionalidad, debidamente restaurada, resuelve en tiempo y a tiempo, las acciones interpuestas por sectores organizados que acusa maliciosas violaciones constitucionales para evitar el festejo de unas “alegres elecciones” como las que proclamaba el doctor Arévalo, impidiendo que sean democráticas, transparentes y libres.

En esa dirección, la valiente ministra de Relaciones Exteriores, ha notificado al órgano electoral, la trascendental decisión de haberse dado por concluido aquel oprobioso convenio internacional

Por esa razón esa ligazón perversa ha dejado de tener vigencia y razón de ser todos los compromisos asumidos en esa Carta de Intenciones, mal recuerdo de un pasado nebuloso y obscuro.

La sorpresa del retorno electoral, hizo que todos los grupos políticos, comenzaran a reaccionar apresurando actividades. Aún incrédulos de que fuera cierto el tránsito a la normalidad institucional y democrática.

La misma población no termina de registrar la posibilidad cierta de votar con libertad y recién se despabila para enterarse de lo que sucede.

Empezamos una luminosa etapa de oportunidades, al rescatar nuestra dignidad, libertad y soberanía.

Nos toca ahora ejercer ciudadanía a plenitud y enterrar el reino de la serpiente descabezada que tanto daño le hizo a nuestro país… a mi país.

Los tiempos están cambiando aceleradamente en el mundo.

Los signos apuntan en dirección de reinstalar el imperio de los valores y supremacía del ser humano sobre cualquier pretensión totalitaria y dictatorial.

Vivamos con emoción y optimismo esta etapa luminosa que recién comienza.

Guatemala como madre generosa espera ansiosa darnos la felicidad que nos han negado los perversos y los corruptos.

¡Por fin el futuro está en nuestras manos!

ROCA.

TEXTO PARA COLUMNISTA