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Educación para la transformación nacional

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Crisol Literario

La educación y formación en capacidades técnicas es el eje transversal y denominador común para el desarrollo y crecimiento personal, de la colectividad y de una nación en su conjunto. Puesto en perspectiva, sin educación de calidad y universal no hay posibilidades de mejorar en productividades, en valores y principios de vida necesarios en toda sociedad  para el desarrollo económico, político y social. “La educación y el conocimiento constituyen «dice el educador y pedagogo argentino Juan Carlos Tedesco» la variable sobre la cual es posible apoyar la estrategia de transformación productiva con equidad”.  En tanto que en el libro La Educación Encierra un Tesoro, su  autor, Jacques Delors señala que: “La educación tiene la misión de permitir a todos, sin excepción, fructificar los talentos y las capacidades de creación. Lo que implica que cada uno podrá responsabilizarse de sí mismo y de realizar su proyecto personal”. Con la llegada de los Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS- y bajo la inspiración de estos autores, se considera oportuno fortalecer el Desarrollo Humano enriqueciendo y nutriendo la filosofía centrada en la acción educativa como eje transversal y fundamento sustantivo ruta al desarrollo económico, político y social de Guatemala.

Correspondientemente, en la última década la Unesco/ONU  ha reforzado la convicción de la educación como pilar importante para apuntalar el desarrollo socioeconómico de una sociedad sobre la base de oportunidades de superación personal, ya que tiene efectos importantes sobre los ingresos de las personas. Además, contribuye a una mayor participación ciudadana y al fortalecimiento de la institucionalidad democrática. Para la realidad de Guatemala, la formación de las personas es uno de los retos principales que enfrenta el país. La inversión en el recurso humano contribuirá elevar la competitividad, mejorar la calidad de vida y bienestar para las familias. Es importante resaltar que el aumento de un uno por ciento en los años de escolaridad a nivel país, contribuye a elevar la productividad de la economía en 0.33% (CIEN 2011 actualizado en 2016).

A pesar de los avances en educación, Guatemala afronta rezagos en el sistema educativo. La población guatemalteca tiene en promedio 5.9 años de escolaridad. Algunos países de Asia que en 1960 tenían un nivel similar de pobreza y de escolaridad que Guatemala, hoy muestran estándares educativos insospechados: Según el Banco Mundial, China reporta 8 a 9  años de escolaridad, Corea del Sur reporta 12 y Singapur 15 años (el triple que Guatemala). Fácilmente se puede apreciar en aquellos países que las políticas educativas enfocadas adecuadamente han tenido resultados positivos convertidos en aumento de la renta per cápita en dólares US$, lo que les ha permitido reducir la pobreza en puntos porcentuales, significativamente.

Guatemala no solo está atrasada en su nivel promedio de escolaridad; pero también, evidencia elevadas tasas de deserción y porcentajes altos de rezago educativo tanto en estudiantes como a nivel docente. Hace falta profesionalizar el sistema educativo ya que es responsabilidad del Estado de Guatemala proveer educación universal gratuita en los primeros nueve años de escolaridad (primario y básico).  Igualmente, debe fortalecerse el nivel pre-primario en virtud de evidencias de estudios e investigaciones internacionales que  señalan que la educación temprana (de 0 a 6 años) tiene el potencial de mejorar el rendimiento de los estudiantes en años posteriores y aumenta la probabilidad de mayor éxito escolar.  La refacción escolar establecida en ley es un factor potencial en la niñez escolar ya que permite aumentar la concentración en el aula, además de ser un complemento nutricional.

Se espera que los próximos planes de gobierno continúen fundamentándose en la educación, en la salud preventiva, en infraestructura portuaria y en la modernización fiscal que permita el despegue socioeconómico sobre la base de empresarialidad con responsabilidad social.

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