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INSEGURIDAD: Expresión de la vida cotidiana

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Antropos

Cotidianamente vivimos en una psicosis del miedo. Las personas se conducen en la calle como si vigilaran a los otros y como si fuesen ellos mismos vigilados.  Los ojos están por todas partes.  Miles de ojos que sumergen sus miradas en la oscuridad de la noche y en la claridad del día. Se escuchan los pasos, y cuando estos se acercan, un nervioso escozor recorre la epidermis del cuerpo provocando angustia.  El miedo nos corroe y sucumbimos con mucha fragilidad.  Frente al espanto del acabamiento de la vida, sólo nos queda o la inhibición total o el frenesí de la locura que produce la violencia.

Por ejemplo, si recorremos una de las arterias del país y durante algunos minutos un carro sigue el mismo ritmo de la velocidad en el que uno se transporta, suponemos que esa persona es alguien que nos vigila con ojos de crueldad.  Así, existen miles de ejemplos  en un medio en el que todos  somos sospechosos porque nos ha corroído la inseguridad.

Algunas familias, suponen que la manera de alcanzar un mínimo de seguridad contra la  perversidad de la violencia consiste en construir  garitas, portones eléctricos, ojos cibernéticos para crear un ambiente afable que guarde el dulce sueño de la noche. Por las calles, quienes se transportan en vehículos particulares se esconden de las miradas curiosas, polarizando los vidrios.  Otros, se  acompañan de pistoleros que cuidan con sus ojos y sus vidas, las otras vidas.  Diversas formas que se utilizan en un medio donde campea la desconfianza.

Ciertamente, en un espacio violentado por  diversas causas, el miedo a la inseguridad genera ansiedades,   y nos hace  huraños entre nosotros mismos.  A  mi, se me ha figurado que los guatemaltecos hemos creado nuestro propio paradigma, que consiste en la desconfianza  al otro,  porque es extraño. No nos hemos percatado  que en tanto esto prevalezca, el aplastamiento que sufrimos no nos dejará dar el salto para vivir con  dignidad. Aquellos tiempos  de encuentros de confianza, se los ha tragado la inseguridad.

Esta desconfianza que nos acompaña.  Esta fealdad de ver al otro como si fuese enemigo, ha generado que la palabra  inseguridad alcance en nuestros días gran significado, porque no sólo somos vigilados, sino que vigilamos a los otros.  Somos seres hondamente vigilados. Nos corresponde entonces en la vida personal, trascender esta especie de drama humano, empezando a confiar el uno en el otro.

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