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Y sí procuramos ver más allá de las próximas elecciones

Lugar Hermenéutico

Luego de crisis, tras crisis, para bien o para mal no hay sistema que aguante, más que una cuestión coyuntural, la crisis se ha convertido en la constante país con la cual nos identifican en el concierto internacional.

Porque será tan difícil para los guatemaltecos llegar a pequeños acuerdos, probablemente porque siempre pensamos en los grandes pactos como fórmulas de agüita mágica para mejorar las cosas, quizá por pretender resolver en una generación siglos de falencias o bien porque nos cuesta ver matices de color, pues solo vemos en blanco y negro.

Probablemente hasta nuestro himno nos determina, “a vencer o a morir llamara”, en pocas palabras todo o nada, acaso no hay puntos intermedios. Bien puede ser una de estas razones o una mezcla de ellas, aunque también pudiese ser la agenda de sectores interesados en mantenernos en el constante caos bajo la lógica que en río revuelto…

Sean cuales seas las razones, hasta cuando seguiremos en esta cultura de crisis y hasta donde nos aguantara el país, debemos detenernos un momento y ver para atrás, para adelante y a nuestros costados, el mundo sigue girando mientras nosotros seguimos enredados en los juegos de poder de algunos sectores. Estamos buscando el lado cuadrado del sol sin pensar en los costes asociados a ello, principalmente el costo de oportunidad.

Basta dar un vistazo a los indicadores sociales de país para preguntarnos cómo fue que llegamos hasta acá, en la cola de la región en materia de salud, educación, tasas de desempleo y una larga lista de etcéteras, pero lo mas importante como es que podremos salir de este atolladero. 

A las puertas de elegir autoridades para el poder ejecutivo, legislativo y municipal, merece la pena preguntarnos si un simple cambio de actores basta para cambiar la escena perversa del Estado en que vivimos, o bien se necesita una reingeniería completa de las instituciones que conforman el aparato burocrático de este.

Una reingeniería que pase por dar un salto cualitativo del sentido reactivo de la burocracia hacia su proactividad, donde halla optimización de procesos para eficientar la labor pública y sobre todo convertirse en promotores y facilitadores del Desarrollo de la persona en sus diferentes ámbitos.

Según Albert Eisten, “Donde Hay voluntad, hay camino”, que tanta voluntad habrá en los sectores con capacidad de veto en Guatemala en este momento para marcar el punto de inflexión que cambie la dirección de la curva perversa de nuestros indicadores, para pensar y repensar  el país sobre una base de futuros y no solo de  presentes.

Para lo anterior es necesario aceptar que tenemos un Estado desbordado, con falencias por todos lados, donde nos han intervenido hasta en el Futbol.  Con la dignidad que nos quede, sobre esta base,  humildemente situarnos en el lugar que ocupamos en el globo y de los distintos niveles de interdependencia que tenemos.

Como en otras ocasiones las cartas están sobre la mesa, toca  la adecuada interpretación del ahora pero antes de decidir, razonar  las consecuencias del mañana y del pasado mañana.

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