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La práctica de la eutanasia

DescubrirLasRaíces

Muy recientemente (días…) se narraba el caso de una doctora de la región belga de Valonia.  Esta atestiguó la presión ejercida por la esposa de un paciente aquejado de demencia, que antes de caer en ese estado había pedido la eutanasia si su condición empeoraba. Una vez que agravó, la decisión del paciente cambió, pero la mujer insistía a la doctora en que diera el paso. La especialista se negó a eutanasiarlo, pero cuando se fue de vacaciones y regresó, se enteró de que un colega había accedido a hacerlo. Ahora está pensando en dejarlo todo. “Cómo puedo estar aquí? – se lamenta-. Soy una doctora y no puedo garantizar la seguridad de mis pacientes más vulnerables”.

Me recuerda el caso ya señalado de de un muchacho de 15 años acababa de morir en Bélgica. Había solicitado la eutanasia como vía de escape a una enfermedad incurable, y un médico, con consentimiento de los padres, ha procedido a quitarle la vida. La ley belga permite, desde 2014, que se aplique el suicidio asistido a los menores que lo pidan, siempre que padezcan un sufrimiento físic y su pronóstico de vida restante sea de muy corto tiempo.

Pero se comentaba -y no sólo para el caso de los menores- que mal, pero que muy mal, parecen estar aplicando la realidad, harto comprobada de la mejoría de la calidad de vida del paciente terminal cuando se le sigue una apropiada estrategia médica; cuando se ve arropado por el trato afectivo de quienes le rodean y aliviado por una eficaz terapia de aminoración del dolor. Por desgracia, esta vez se ha elegido la salida más expedita del “problema”, una solución que no entraña sacrificio alguno… salvo para el enfermo, claro, que lo matan.

Cuando las leyes llegan a ese extremo, es señal de que está en crisis toda una sociedad; e invita a un examen de conciencia en la cultura occidental… 

Estamos ante algo más amplio que “no matar” niños. Y recordaba  que la primera orden directa de practicar la eutanasia vino del dictador alemán Hitler, en 1939, cuando los primeros 273,000 niños con enfermedades genéticas, ancianos, enfermos y retrasados mentales fueron “caritativamente” asesinados, y ya la población alemana había sido preparada con argumentos que recuerdan los que ahora utilizan los defensores de poder matar enfermos o ancianos. Utilizaron técnicas similares a las de las campañas actuales para introducir antivalores en la sociedad. Una de ellas es propagar imagen de una amplia demanda social”, sobre datos inventados o incomprobables. Y sobre todo, los valores que fortalecen la sociedad no se comprueban por mayoría de votos: si se hubieran sometido a votación las matanzas de esclavos por leones en el circo romano, la mayoría a favor  no las hubiera hecho aceptables éticamente. Otra técnica es “la manipulación del lenguaje”, como cuando se habla del derecho a disponer de la propia vida, de la ayuda a morir con dignidad, etc., frases que intentan ocultar el carácter homicida de la eutanasia.

Concretando en la eutanasia en general, no sólo del lastimoso caso de su aplicación a niños, no se la puede aceptar ni justificar nunca por la falta de calidad de esa vida; si no ya no hay forma de decir donde nos paramos al hacerse “endebles” las fronteras entre el bien y el mal. La historia demuestra que ese principio, aplicado una vez, es fácilmente ampliado para eliminar a enfermos privados de conocimiento en general o para desembarazarse de enfermos difíciles de atender por otros más fácilmente curables. O para eliminar a niños con taras físicas. Hablando claro: entre la eutanasia y el crimen no hay fronteras.

Y ya lo  estamos en una aldea global. Guatemala está especialmente sometida a presiones internacionales que a veces condicionan sus ayudas. Hay que estar alertas. 

TEXTO PARA COLUMNISTA

Lea más del autor: https://elsiglo.com.gt/2019/04/20/la-iglesia-un-tema-actual/

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