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Pensando en voz alta (II)

Mi Esquina Socrática

Pese al desaliento de algunos de sus hijos, maravillosa Guatemala.

Y no me refiero exclusivamente a su espléndida y muy trillada primavera que, al menos en el Altiplano, nunca termina.

Tampoco aludo a la belleza de sus paisajes ni a la amable dulzura de la mayoría de sus hijos.

Menos aún a los inesperados destellos derivados del más puro sentido común, particularmente entre su población rural.

Entonces, ¿en qué pongo el énfasis de lo maravilloso entre nosotros?

Nota bene, de nuestro presente, no de nuestro pasado. Y con ello me refiero a su constante crecimiento moral e intelectual de muchos de sus hijos, entre ellos aun los rezagados en el analfabetismo.

Porque esta Guatemala de hoy se me antoja como radicalmente diferente a la de aquel ayer, esto es, del diciembre de 1965 cuando por primera vez puse el pie en esta tierra de prisa y como un turista más.

Nuestro futuro próximo, en cuanto a colectividad nacional, es muy promisorio. Y lo afirmo ahora, muy consciente del amordazado evento electoral de este momento: un proceso por demás asfixiado por las mismas autoridades judiciales que deberían servirle de sus incondicionales garantes.

Encuentro que la sensibilidad generalizada ante lo público se muestra también cada vez más extendida y mejor informada. Como prueba de ello permítaseme aludir algunos ejemplos para mí muy notables:

El de la candidata Zury Ríos Sosa, hostigada desalentadoramente desde cualquier rincón de cualquier peladero y que, sin embargo, de la mano de un inminente constitucionalista, Roberto Molina Barreto, se mantiene incólume y segura de sí. Algunos maliciosamente creen leer en mí, admiración a la belleza corporal de tan brillante mujer. Para mí, un adorno más. Pero su inteligencia, su educación amplia y comprobada, su osadía casi diría, de lo más varonil, su sensibilidad por lo social también de lo más femenino, sus habilidades de oratoria y convencimiento, y su trayectoria tenaz, única durante quince años de lides políticas, la hacen a mis ojos una heroína como no creo se haya dado antes en nuestro hemisferio.

También me alientan otras magníficas alternativas electorales en las personas de Luis Velázquez y de su compañero de fórmula Arturo Soto o, no menos, esa otra gran sorpresa, la más original de todas, en las personas de Isaac Farchi y de Ricardo Flores Asturias, hombres por demás intachables y transparentes.

Paralelo a todos ellos, las demás agrupaciones políticas en su mayoría también se han esforzado por promover objetivos y planes a nivel nacional más sensatos y asequibles que las que nos tienen acostumbrados desde las demás contiendas electorales del pasado.

Por supuesto, sin menoscabar el bochorno que para la dignidad de todos los guatemaltecos ha entrañado la figura de Mario Estrada, no menos como la de hace unos años de Alfonso Portillo. Pero aun esto último tiene para mí algo de positivo: no olvido el corto discurso en el Aeropuerto de La Aurora de ese ex Presidente de la República, de regreso de la prisión por unos meses en los Estados Unidos: breve, sincero, digno y de veras honesto.

No menos me ha sorprendido agradablemente el tono sereno de hombre maduro y equilibrado, como era de esperarse, del distinguido sociólogo Manuel Villacorta y de la agrupación política “WINAQ” que lo ha postulado junto a la dirigente populista Liliana Hernández.

Luego avanzamos, a pesar de lo sofocante de las autoridades electorales.

En este ambiente tan competitivo, quisiera que también nosotros nos esforzáramos por ser más consecuentes con nuestras manifestaciones del momento y mantenernos a la misma altura cívica de esos candidatos ya mencionados y de otros más como el doctor Alejandro Giamattei, Edmond Mulet, Estuardo Galdámez por mencionar algunos más de los que creo punteros.

Si maldecimos a los corruptos, que no excluyamos tampoco a los potenciales entre nosotros mismos, y por otra parte bendigamos a quienes por lo menos hacen el esfuerzo por mantenerse limpios. Asimismos, si proclamamos altaneramente nuestra lucha indefectible contra la ignorancia de los más, obliguémonos por lo menos a explorar la sensatez de cualquier propuesta. Por otra parte, si afirmamos nuestra solidaridad con los más pobres y los más sufridos, y nuestros reclamos legítimos hacia los más exitosos, que eso se note, por ejemplo, en un renovado propósito de pagar puntualmente nuestros impuestos, empezando por el del IVA. Así acompañaremos nuestras palabras con una reducción visible de la informalidad en nuestra economía.

Tropiezo, lo reitero, cada día con mayor número de personas inteligentes y preparadas en Guatemala. También menos interés por “peladeros” y mucha más hambre de información comprobada y explícita, incluidos siempre los nombres y apellidos de cada uno de sus autores.

Además, el entorno internacional parece sernos todavía favorable por unos años más. Trump está seguro de su reelección y, a la inversa, Maduro, Ortega y Raúl Castro, más inseguros y desprestigiados en sus respectivas poltronas robadas.

Hay otras sombras y anuncios de tormenta.

Pero en último término, cada día tenemos mucho más claro que la presencia de Dios entre nosotros nos asegura un futuro mejor.

¡Adelante, guatemaltecos, pues ya habéis madurado como otras naciones-Estado en este globo terráqueo de tantos logros y retrocesos! Por eso, mi visión sobre el futuro de los residentes en estos ciento ocho mil ochocientos ochenta y nueve kilómetros cuadrados es más sólida que nunca.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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