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Para Thelma Aldana la cárcel, para la derecha la unidad

Desde Mi Trinchera

Thelma Aldana de regresar tiene, porque la deuda con Guatemala y sus delitos tarde o tempano los tendrá que pagar, su tiempo de “víctima” he hipócrita estoy seguro que muy pronto terminará. Para los nuevos amigos de Sandra Torres les cuento que… lo serán sólo por el momento político y la coyuntura actual…luego serán  “basura”  y desde el suelo tendrán por alfombra la vergüenza, solo así entenderán del porque con la izquierda y el terrorismo no se negocia.

La derecha puede que llegue a comprender lo que significa para Guatemala la unidad, hasta que lleguemos a tener, no ahora, pero sí al paso que vamos, muy pronto, un gobernante de lo más bajo y decadente al mejor estilo de una ignorante y delincuente como Thelma Cabrera y su clica de CODECA.

Las elecciones 2019 se parecen más a un programa de televisión dirigido y elaborado para la plebe al estilo de la  “Academia” que un proceso electoral y democrático de altura. Las instituciones encargadas de su dirección, junto con los funcionarios que las representan, carecen de la imparcialidad y objetividad necesaria; por el contrario, sus opiniones personales y simpatías políticas se anteponen a sus deberes constitucionales, convirtiéndolas en fallos y resoluciones jurídicas aberrantes, que muy lejos de mantener intacta su autonomía y objetividad,  colaboran con la destrucción de la certeza jurídica, al imponer de esa manera “planillas de candidatos a la carta”.

Poco a poco este gran nudo de interrogantes se va desenredando, pero en nuestras cabezas continúa replicando la interrogante… ¿Por quién redoblan las campañas?, de quién o quiénes están tejiendo un futuro siniestro y miserable, con intereses ideológicos y personales, por el momento no se ha o no han podido presentar con nombres y apellidos, aunque por los pasillos más oscuros y salas de reuniones políticas sean un secreto a voces, donde todos lo saben pero fingen demencia y otros tantos actúan quirúrgicamente, esperando el momento en el que sean llamados a participar, o ellos mismos solitos, caigan como paracaidistas en proyectos políticos con sabor a traición, en donde puedan satisfacer y llenar la ambición y codicia por ser parte de ese poder mediocre y cuerudo con que el Estado ha estado sobreviviendo sobre todo desde el comienzo de nuestra  falsa “era democrática”, donde lo que menos han tenido nuestros gobernantes y funcionarios es el valor y dignidad de representar con la frente en alto, la ideología y valores morales y cívicos que dicen contar, si es que cuentan con ellos, pero donde al final el gran baboso y pendejo siempre resulta ser el ciudadano común y corriente, el guatemalteco de a pie que todo se lo traga y aguanta todo.

Pero para poder señalar y luchar por cambios tenemos que participar, tenemos que aprender a nadar entre aguas sucias sin ensuciarnos, esos cambios que tal vez nuestros ojos no logren ver sus resultados, pero que futuras generaciones mencionaran nuestros nombres no por ladrones, no por corruptos, tampoco por hipócritas, sino porque tuvimos el valor y el carácter de imponer la disciplina y el orden en nuestra sociedad en base a la justicia, una justicia pareja, objetiva e implacable, donde el crimen sin importar cual o quien lo cometa lo pague si es necesario, con la misma vida, un país que reclama nuestra participación política activa para que esas futuras generaciones mencionen nuestros nombres porque fuimos diferentes y edificamos un país económicamente autónomo, sin bajarnos nuestra dignidad y soberanía hasta las rodillas, sin importar que la injerencia sea con sello europeo, Demócrata o Republicano, donde la justicia se haga realidad e imparcial aquí mismo en Guatemala, donde se deje para siempre en el ático la palabra e imposición de la voluntad de Cortes Internacionales, de la misma Organización de las Naciones Unidas (ONU) ofrendada al socialismo y la  degeneración del nuevo orden mundial junto con sus experimentos abusivos e invasores como lo fue y lo sigue siendo la fatal y tristemente CICIG.

Un gran Presidente de Guatemala, Don Jorge Ubico alguna vez dijo, “Cuidado con los rojos y los cachos”,  Yo les digo ahora “cuidado con las cruces azules y las falsas palomas de esperanza” y me refiero a las verdaderas amenazas contra la integridad nacional, sin temor a equivocarme, para muchos en sus sueños más degenerados añoran el control total de la patria, y para ellos un Edmond Mullet  o una Sandra Torres le huele a victoria; han logrado hábilmente colocar sus piezas humanas estratégicamente en puestos claves, ya sea dentro del mismo Estado y en todos los partidos políticos que se prestan y representan sus fines mezquinos, desde profesionales, intelectuales, empresarios y militares que han vendido su alma al diablo y han olvidado lo que significa la lealtad y el juramento por la patria. Tengamos claro que “Humanista” significa una Guatemala sin soberanía, simplemente el nuevo Frankestein político, el primer país oficial de la ONU, donde la imposición de las agendas LGTB, del socialismo mercantilista sería su principal agenda, donde el desprecio y la destrucción a nuestros valores morales, cívicos y religiosos serían llevados a su máxima expresión con el pretexto y la retorcida mentalidad que el humano cultive una falsa libertad con la cual se pretende disfrazar la anarquía y la degeneración, donde traten de fomentar un mundo sin “fronteras” , un mundo sin Dios.

Estamos al borde del abismo, a 18 días de un evento electoral nacional con una derecha fraccionada y dividida, donde la ambición y manipulación de terceros y que tuvieron o continúan teniendo vínculos con la izquierda se encargan de infundir “caos”, porque para ellos la política nada más es un negocio, y al final “En río revuelto ganancia de pescadores”.

“En la política la tibieza es castigada con la miseria y la anarquía en todo un pueblo”.  Noel Barillas.

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