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El derecho a la utopía

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Antropos

“¿Pero acaso ahora no podemos tener utopías?”. Pareciera ser una pregunta desesperada en un mundo en donde aflora la angustia, el escepticismo, la desesperanza, la destrucción, el engaño y el autoengaño.

Creer en la utopía es un derecho que no se le puede quitar a nadie. Ahí están los grandes ejemplos de la historia, cuando en momentos de profunda crisis, surgen proyectos de vida colectivos que salvan del naufragio a la humanidad.

El ser humano, como tal, tiene el derecho de construir sus propias utopías, como señales en el cielo para caminar hacia un mejor futuro. Desechar las utopías convierte a nuestras sociedades en conjuntos sociales más frágiles y llenos de incertidumbre. Ciertamente hoy día algunas utopías, surgen en el seno mismo de las religiones, con una visión que trasciende la vida en la tierra. Es la fe en el más allá, en donde las almas gozarán de la justicia y la felicidad.

Pero ¿cómo entonces construir nuestras propias utopías que articulen movimientos de seres humanos tras un ideal de vida digna? ¿Es posible que al margen de la religión podamos superar las ansiedades y dejar de atormentarnos por cosas superfluas? ¿Cómo hacer creíble un nuevo ideal de sociedad después del fracaso socialista? ¿Podremos los guatemaltecos después de vivir una guerra fratricida en la vida cotidiana de todos contra todos construir la utopía de una Guatemala feliz?

De ahí, que el derecho a la utopía resulte ser una profunda necesidad para lograr ver el camino que vamos a recorrer. Por ese camino tenemos que pasar todos, chiquitos, grandes, negros, indígenas, blancos, mujeres, ricos, pobres y menesterosos. Si en el camino nos atropellamos, seguramente nadie podrá llegar. Pensar el futuro es pensar la mejor manera de caminar el camino.

Frente a una sociedad, como la guatemalteca que se debate en la embriaguez de tener y no del ser. Frente a una sociedad que sufre sin tener conciencia de su propio sufrimiento, construir utopías, resulta ser una de las mejores salidas, porque ellas, nos permitirán aglutinarnos alrededor de ideales en busca del bienestar social. La utopía es el hilo que enhebra la aguja para coser la esperanza del futuro.

La utopía es el proyecto que retoma los anhelos de justicia y promueve una sociedad que contenga las condiciones para la felicidad humana, presente en las utopías de toda época, pero con adición de una interpretación de la historia y la sociedad, que permitan no sólo la anticipación del futuro, sino también la concreción y la actualización efectiva de las imágenes de ese futuro.

La utopía es aquella que se entiende como la crítica y negación de la realidad social e histórica actual y se proyecta como el horizonte de una mejor sociedad.

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