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Apatía y decepción

Catarsis

Apatía y decepción son las dos palabras que mejor describen el sentir de muchos guatemaltecos. No hay lugar a donde vaya y con quien tenga la oportunidad de conversar, que no exprese el mismo sentir, — ¿Y por quién vamos a votar?, me preguntan— ¡No hay nadie! —.

¡¿Cómo qué no hay nadie?! Expresan ofendidos los militantes de los partidos políticos, pero señores, entiendan que ese es nuestro sentir. El sentir de quienes no somos porristas ni partidarios de nadie. Es el sentir del guatemalteco que ya se cansó de la misma farsa y de la misma discusión sin sentido, del guatemalteco que cuenta los días para llegar a fin de mes y cobrar la quincena, del que se preocupa por el futuro de sus hijos, ese ciudadano que no ve nada nuevo en la oferta política.

¡Nos decepcionaron! Ofrecieron una nueva clase política y sólo resultaron ser más de lo mismo. Y como si eso fuera poca cosa, cuando nos aventuramos a expresar cuál es el candidato que consideramos ser el menos malo, le salen a uno con el discurso de que votar por alguien que no tiene oportunidad de ganar es desperdiciar el voto y dárselo a Sandra Torres. ¿Y cómo van a tener oportunidad si no votamos por ellos?

¿Saben qué? Ya me cansaron, hasta la coronilla me tienen con sus “bienintencionadas” manipulaciones. Votaré por el candidato que más se acerque a mis valores y forma de pensar, el que vea más preparado y cuyo plan de gobierno sea simple, concreto y responda ¿cómo? hará eso realidad, y me tiene sin cuidado que solo seamos un puñado quienes votemos por él. Y si Sandra Torres llega al poder, pues será por la voluntad popular y no nos quedará más que aceptarlo. Pero a mi no me vengan con chantajes emocionales y aritmética que suma 2+2 = 7 porque tengo todo el derecho de votar por quien se me dé la gana y no por el candidato o candidata que los grupos de presión consideren que tiene más posibilidades de derrotar a Sandra Torres. ¡Ya no más!

Y no sean hipócritas de venirnos con el discurso de que hay que hacerlo por la patria, porque si ustedes fueron incapaces de romper el círculo de la vieja política en sus partidos y se buscaron a los mismos lobos con piel de oveja o bien a títeres fáciles de manipular, la responsabilidad de que la ciudadanía no quiera votar por ellos es de los partidos y de la clase política, no del votante. A mi no me obliguen a votar por alguien para salvarles el pellejo a ustedes, eso es inmoral y cobarde. Mi responsabilidad ciudadana es votar por quien yo considere la mejor opción.

Curiosamente este dilema no se presenta cuando se habla de los candidatos a diputados al Congreso de la República o los alcaldes. Acá la gente parece estar mucho mas definida y decidida. Al parecer los candidatos a estos cargos de elección popular han hecho un mejor trabajo en ganarse la simpatía y la confianza del votante.

Por lo tanto, hago la misma recomendación que he venido haciendo en este espacio, infórmense, escuchen las entrevistas a los candidatos, la mayoría medios de comunicación las conservan en sus perfiles de redes sociales y páginas web. Lean los planes de gobierno y votemos por convicción, no por temor.

TEXTO PARA COLUMNISTA

Lea más de la autora: https://elsiglo.com.gt/2019/05/24/por-quien-vas-a-votar/

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