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¿Por qué votar nulo? (3)

Vocación de Libertad

Al alcanzar la mitad más uno de los votos, con el voto nulo, se convierte en el rechazo claro y contundente a un sistema político, social y económico que hoy está en gran medida en manos del crimen organizado. Tampoco tenemos jueces y magistrados, con honrosas excepciones, en los cuales poder confiar. ¿Queremos conscientemente seguir así por cuatro años más, con la amenaza de avanzar a condiciones como las de Nicaragua?

Este rechazo, compromete al TSE a una convocatoria a un nuevo proceso electoral que como señalamos antes, abre dos rutas:

La primera, se termina la inmunidad de la cual gozan todos los candidatos y entonces se activan al cien por ciento, los procesos legales a los que algunos candidatos pudieran estar expuestos y con ello, podrían terminarse algunas candidaturas no deseables, puesto que obligaría a los partidos políticos a plantear nuevas candidaturas.

La segunda, y aunque el proceso se repitiera con los mismos candidatos, existen efectos que, aunque no los notemos con claridad en el momento, repercutirían en el nivel de gobernabilidad tarde o temprano como consecuencias del voto nulo. Debe ser claro que, hoy vivimos los problemas de habernos conformado hasta el momento con hacer elecciones sobre el criterio de votar por el menos malo. ¿Queremos seguir votando por lo menos malo?

Un efecto muy importante, es el vaciado de contenido de la “legitimidad” de la elección, misma que produce un gobierno legal, pero no legitimado por la soberanía del pueblo. Legal, pero sin el poder que produce el voto. Esto aclara la inquietud de algunos ciudadanos en cuanto a que no se produce ningún efecto importante. Me explico aún más:

Para aclarar el punto, es importante comprender el concepto básico de legalidad y legitimidad: “La legalidad pertenece al orden del derecho positivo y sus normas contienen siempre fuerza de ley (es decir generan obligación jurídica). Mientras que la legalidad genera obligación, la legitimidad genera responsabilidad (política o ética) y reconocimiento. Sin la diferencia entre legalidad y legitimidad el sistema político se torna fatalmente totalitario. El mantenimiento de esta frontera es una de las tareas más precisas y delicadas de todo sistema político democrático.” https://www.paralelo36andalucia.com/legalidad-y-legitimidad/

El vaciado de contenido de la legitimidad en la elección, genera un vacío de poder no delegado y abre las puertas a la desobediencia civil por un lado y por otro a una crisis de gobernabilidad que debería conducirnos, si somos responsables e inteligentes, a la búsqueda de acuerdos políticos de valor para el reencause de nuestra anhelada democracia en el país.

Es importantes entender que, de esta potencial situación que se genera a partir de un voto nulo mayoritario, se abren posibilidades muy claras: un gobierno orientado hacia alguna forma de totalitarismo, Nicaragua o Venezuela; o una opción de soluciones negociadas políticamente para rediseñar el Estado, es decir, una abierta, completa y profunda reforma constitucional, en la que por supuesto, la activa participación ciudadana se torna indispensable en un proceso de deliberación y debate detrás de cada decisión que se quiera tomar.

Es de esperar que hayamos aprendido para entonces que la democracia como sistema nos importa y dentro de esto, el uso inteligente de poder del voto ejercido por los ciudadanos responsables y consecuentes con la búsqueda del bien común. Conclusión:

Veo este proceso electoral, no como un fin en sí mismo, sino como una etapa más de la construcción de nuestra democracia republicana y constitucional, con la particularidad de que estas elecciones, por la participación activa y visible del crimen organizado, la decisión no está en torno al partido político o formula de nuestra preferencia, sino en torno a terminar de entregar el país a las mafias o buscar una salida que rescate nuestro deseo de vivir en el marco de libertades que permitan avanzar en condiciones más humanas y vitales para una democracia republicana y constitucional.

Estas elecciones deben tener una perspectiva de más largo alcance, puesto que amenazan las condiciones de vida hacia un totalitarismo futuro o hacia conservar y profundizar nuestras libertades.

Ante la situación generada por un proceso electoral anormal, conducido con evidentes intenciones de depositar el poder en alguna de las mafias del crimen organizado que ya ocupan espacios de poder en todas las esferas públicas y privadas del país, he tomado la decisión de hacer uso del voto nulo que dentro de las reglas del juego, abra la posibilidad de impedir que estas mafias terminen de hacerse legalmente del gobierno de Guatemala y así instalarse sin mayores contrapesos para caminar hacia un gobierno de corte totalitarista que impida el ejercicio de las libertades que tanto ha costado alcanzar.

En conciencia clara de seguir luchando por establecer en Guatemala un Estado Democrático, Republicano y Constitucional, haré uso del derecho ciudadano y el poder que el voto nulo tiene para rechazar la propuesta electoral completa que ahora se me hace, con la claridad de buscar se genere un nuevo acuerdo político que haga realidad el ideal democrático que hemos de perseguir.

Estoy convencido de que, al final es esta una decisión personal de conciencia que debe tener fundamentos racionales y objetivos y que, como todo acto de conciencia, también podría estar íngrimo y solo en la postura, pero convencido de tal postura, vale la pena exponerla. La Democracia Republicana y Constitucional, no se construye en días, meses o años, sino toda la vida, todos los días.

¿Cómo pensar en un acuerdo político? Intentaré resumir unas ideas en el próximo artículo.

TEXTO PARA COLUMNISTA

Lea más del autor: https://elsiglo.com.gt/2019/06/06/por-que-votar-nulo-1/

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