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Confianza Institucional

Divi Filius

Un claro indicador de madurez democrática lo constituye la solidez institucional.

La confianza en los mecanismos institucionales resulta ser un bastión fundamental del régimen democrático.  Las instituciones tienen el importante rol de fungir cual mecanismos de intermediación asegurando la dinámica pacífica en los procesos políticos.  El mandato institucional, cómo lo apunta Bobbio, es ante todo un mandato fiduciario y precisamente por ello cuando las instituciones no son capaces de producir el output esperado se produce una profunda crisis que distorsiona el comportamiento racional de los actores.  Situación que, en la mayoría de las veces condiciona a resolver por vía de los mecanismos no formales.  Planteo entonces la siguiente pregunta: ¿Es posible afirmar que la calidad de la democracia guatemalteca se ha visto desmerecida en razón del proceso de revisión del proceso electoral? De nuevo, la confianza en los árbitros electorales se sustenta mientras la autonomía de los mismos tiene la capacidad para garantizar la transparencia.  Transparencia que en última instancia sustenta la defensa de la soberanía popular.

Planteo entonces la siguiente pregunta: ¿Es posible afirmar que la calidad de la democracia guatemalteca se ha visto desmerecida en razón del proceso de revisión del proceso electoral? De nuevo, la confianza en los árbitros electorales se sustenta mientras la autonomía de los mismos tiene la capacidad para garantizar la transparencia.  Transparencia que en última instancia sustenta la defensa de la soberanía popular. 

Aquí entonces el asunto va delineando a la distancia una tormenta casi perfecta.  Si la primera vuelta electoral estuvo caracterizada por una judicialización selectiva de las candidaturas generando el desinterés ciudadano, el ballotage apuntará necesariamente a un contexto donde la irracionalidad de un debate polarizado y la desconfianza institucional podrían ser elementos característicos del proceso.  Lo anterior es gravísimo que acontezca en una democracia que trasciende las tres décadas de vida.  Es aquí entonces cuando la noción de la razón pública debe imponerse como el criterio corrector pero para que esto suceda, es necesario la presencia de ciudadanos comprometidos con el ethos cívico característico del discurso fúnebre de Pericles.  Desde Pericles, hasta Wolin, pasando por Bobbio y Rawls se espera que los ciudadanos ejecuten con responsabilidad, madurez y profundo conocimiento las virtudes republicanas.  Esencialmente, el debate político bien informado y maduro.  Y en cuanto a lo anterior,  la democracia guatemalteca aún tiene mucho por aprender.

La instancia electoral suprema adolece de una crisis de credibilidad pero (y esta es la clave) el daño ya está hecho pues independientemente del resultado que arroje el recuento de actas, el ganador del ballotage tendrá sobre sus espaldas el cuestionamiento con respecto a la legitimidad del proceso electoral.  Lo anterior puede definitivamente y sin duda alguna abrir una crisis de gobernabilidad a futuro para el siguiente titular del Ejecutivo.

TEXTO PARA COLUMNISTA

Lea más del autor: https://elsiglo.com.gt/2019/06/16/tiene-sentido-votar/

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