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La delincuencia y corrupción como política de estado

Barataria

Se entiende que una Política de Estado son aquellos principios que sirven de guía al Gobierno para llevar a cabo todas aquellas acciones para el ejercicio de la función pública.  Desde antes de la llegada al poder del Presidente Jimmy Morales, la ciudadanía se volcó a la plaza para exigir cambios sustanciales que iban desde la transparencia hasta la forma de gobernar, incluyendo lógicamente que el ejercicio de la función pública debía de cambiar.  Lamentablemente al ser electo Presidente el señor Morales, la desazón se hizo presente nuevamente en la sociedad guatemalteca debido a que no existió el tan ansiado cambio de manera de gobernar.  Con el señor Jimmy Morales incluso se llegó al colmo de que mucho antes de tomar posesión inició con actos poco transparentes como el tan comentado caso de vivir más de 100 días en el Hotel Adriatica sin que hasta hoy se conociera quien fue el que pagó dicha cuenta.

Las expectativas del Gobierno de Jimmy Morales se fueron rápidamente disminuyendo y los guatemaltecos estamos hoy ante un Estado que tiene como política la delincuencia y la corrupción.  No es posible que la Policía Nacional Civil realice operativos con un inusitado número de agentes policiales y autopatrullas para detectar la presencia de inmigrantes centroamericanos y de otras nacionalidades  que buscan atravesar el territorio nacional rumbo a Estados Unidos cuando en realidad no vemos los mismos operativos para brindar seguridad en las carreteras ni para detener los atracos en los autobuses extraurbanos que debería ser una función primordial, pero esto no resulta ser prioridad del Gobierno.  De hecho casi seguro que podemos recorrer grandes distancias en automóvil en las carreteras del país y en la misma ciudad de Guatemala, sin que notemos la presencia policial, para esto fácil es de comprobar que los agentes se encuentran en sus comisarías y tenemos una Policía Nacional Civil de reacción no de prevención, la presencia de ellos se da únicamente cuando ya han existidos los asesinatos, asaltos y otros delitos, pero nunca les vemos prevenirlos ni brindar la seguridad que necesitamos todos.  Ante esto, resulta más que evidente que la Política de Estado esta más del lado de los delincuentes que de la propia población.  No hay combate a la delincuencia, al menos así parece y más pareciera que la delincuencia común, la de los robos de celular en las calles, la de robo en motocicletas a automóviles y la de las extorsiones a tanta gente honrada es parte del “folcklore nacional” algo con lo que el guatemalteco debe aprender a convivir.  Ahora bien ¿Es esto lo normal? Claro que no, lo es normal porque el Gobierno dentro de su Política de Estado no lo tiene como prioridad.

Para el actual Gobierno, la poca transparencia y la corrupción parecen ser parte de su Política de Estado más notable, vemos  que de manera descarada se utilizan los dineros públicos con gran tinte de derroche previo a las elecciones en un acto que puede ser considerado de clientelismo electoral dispuso de millones de quetzales para pagar a los expatrulleros y pagos por el bono de hambre estacional.  Luego de ello, vemos como sale de compras a la Argentina para adquirir dos aeronaves militares y compra de un buque a Colombia realizando contratos por varios millones de quetzales y todavía se dan el lujo de negar estos hechos hasta que la contraparte lo hace publico.  La lista sería interminable para describir cómo los actos del actual gobierno parecen ser parte de una política estatal de delincuencia y corrupción

Ahora que estamos a las puertas de una segunda vuelta electoral, y por ello debemos plantear a los dos candidatos que deben acoger las exigencias ciudadanas ya que el pueblo eligió aparentemente a un “ni corrupto, ni ladrón”,  quien “en apariencia” significaba un ciudadano que planteaba una “nueva política” pero que en realidad resulto ser un personaje oscuro, inepto y tramposo tanto él como muchos de sus funcionarios, salvo raras excepciones  han resultado ser descarados al momento de tratar los asuntos públicos y de hacer una serie de triquiñuelas a las claras.

El pueblo de Guatemala en general tiene aspiraciones sociales que inician con un Gobierno transparente, honesto, ético cuyos funcionarios también lo sean.  Y los dos candidatos que irán al balotaje deberán considerar seriamente que al llegar al poder deberán hacer propias las aspiraciones de los guatemaltecos y formular una Política de Estado que reúna aquellas aspiraciones sociales centrados en la transparencia, la optimización del gasto público y la intolerancia a los funcionarios corruptos que buscan ocupar cargos públicos para hacer “trinquetes”.  Porque de seguir las cosas por el rumbo en que se encuentran con políticas de estado que fomentan la pobreza, protegen la delincuencia (porque no la combaten), con acciones que responden a intereses alejados de las verdaderas necesidades del pueblo, consideraría que literalmente nos encaminamos a un fuerte estallido social.

TEXTO PARA COLUMNISTA

Lea más del autor: https://elsiglo.com.gt/2019/06/30/los-partidos-politicos-y-el-juego-democratico/

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