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El muro que el Presidente Trump no ha podido construir

Barataria

La promesa de campaña del señor Trump a sus electores contenía una pretendida guerra a la inmigración ilegal que desde hace muchos años ha ocurrido con muchas personas de diferentes nacionalidades que han querido llegar al país estadounidense para encontrar el llamado “sueño americano”.  Desde las ostentosas actitudes que tienen los inmigrantes cuando regresan a sus países de origen a derrochar dinero haciendo creer a los incautos que el fácil conseguir trabajo y riqueza en el país del norte, hasta las noticias más desastrosas sobre la forma en que muchos inmigrantes son objeto de diversas clases de delitos en su contra cometidos desde los llamados “coyotes”, hasta grupos de delincuencia organizada que se apostan a lo largo y ancho del territorio mexicano y en muchos casos actúan a ciencia y paciencia o bien con contubernio de las autoridades mexicanas; no se puede negar que los inmigrantes de un país como Guatemala, son verdaderos ejemplos de esfuerzo, trabajo y deseos de superarse.  Y además de proveer un fuerte estímulo a la economía del país que en gran parte subsiste por las remesas que miles de inmigrantes, haciendo esfuerzos sobrehumanos, envían a sus familias recursos que les pueda ayudar a cumplir sueños que en este país parecen imposible de alcanzar como son el de tener una vivienda digna, enviar a sus hijos a la escuela y que terminen los estudios que ellos nunca lograron culminar o bien tener recursos para poner un negocio pequeño y en fin muchas de las cosas que los Gobernantes que han pasado por el país saben que los pobladores los han necesitado pero que jamás se preocuparon en promoverlos y proveerlo y al parecer no se vislumbran posibilidades serias de que esto llegue a ser prioridad.

Guatemala no es necesariamente un país seguro ni en asomo, como vemos nuestro país está al borde del caos por las muchas debilidades del Estado en garantizar los derechos elementales de las personas, fortalecer las instituciones para que puedan hacer cumplir la ley y, por demás la corrupción que actúa impunemente.  Solo basta considerar cómo se hacen los negocios de Estado, con opacidad como ocurrió con la malograda compra de Aeronaves Militares a la Argentina, que  el Presidente Jimmy Morales guardó silencio aun estando en Argentina, los medios argentinos confirmaron la noticia y aquí en Guatemala el vocero del ejército y el mismísimo Vice-Presidente negaron totalmente esta compra o “adquisición” como estúpidamente dijera el Ministro de Gobernación  queriendo ofender la inteligencia de cualquier guatemalteco al indicar que no es lo mismo una cosa que otra aunque implique el traslado de dominio.   La seguridad en Guatemala no es un ejemplo imitable, solamente se movilizan agentes de la Policía Nacional Civil al hacer operativos antinmigrantes o cuando ya ocurre algún delito, porque en prevención estamos a cero.  Lo mismo ocurre con el sistema de salud pública en Guatemala que está precario tanto que no garantiza ni la salud ni la vida de los guatemaltecos.

Pero aún hay cosas más graves, no entiendo cómo se pretendería ser un “Tercer País Seguro”, cuando en realidad somos un país con un fuerte sentimiento de inmigración.   Esto es grave cuando los jóvenes, quienes son el futuro de la nación deciden emigrar aún a costa de sus propias vidas porque este país no ofrece oportunidades a los jóvenes, quienes son el sector más olvidado de la sociedad.  Solo puedo pensar en casos como el de Claudia Patricia Gómez González de 20 años y Victoria Méndez Carreto de 20 años originarios de Quetzaltenango quienes en diferentes tiempos decidieron emigrar a Estados Unidos y encontraron la muerte.  Es de reflexionar que sean dos mujeres, dadas las condiciones de país, alguien pensaría tontamente que las mujeres no tienen aspiraciones en Guatemala, lo cual no es cierto, por supuesto.  Porque la inmigración de jóvenes es un síntoma de que no encuentran puestos de trabajo, no pueden empezar a construir sus sueños y por lo mismo deciden emigrar para labrarse un futuro que Guatemala les ha negado.

En conclusión,  Guatemala no puede preciarse de ser un país que tenga capacidad de acogida de inmigrantes que esperen las decisiones de asilo estadounidense no imaginamos cómo va a lidiar el Gobierno con los inmigrantes irregulares que esperen resolución de las solicitudes de asilo en este país si a la vista de todos resulta que el Estado está incapacitado de proteger y contribuir al bien común de sus mismos connacionales.  Ya solo faltaría que los inmigrantes acogidos resulten con mayores cuidados que los propios guatemaltecos.  Siendo que Guatemala no reúne las condiciones de un país de albergue estamos condenados a constituirnos  básicamente un muro natural y político que detenga la inmigración hacia Estados Unidos.  La pregunta es ¿A qué costo?

TEXTO PARA COLUMNISTA

Lea más del autor: https://elsiglo.com.gt/2019/07/07/la-delincuencia-y-corrupcion-como-politica-de-estado/

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