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Algunas demandas de los empobrecidos

Tanmi Tnam

Elecciones generales pasan y vienen, los partidos políticos nacen, participan alguna vez y luego mueren, candidatas y candidatos a puestos de elección popular siempre hay con perfiles tan variados y discursos llenos de promesas y mentiras, planes de gobierno aunque sea de manera oral siempre mencionan a los pobres, a los excluidos y a los desconocidos en su propia tierra.

En distintas regiones del país, cuando se habla de justicia con los empobrecidos, afirman que este servicio público significa para ellos injusticia porque se accede a ella con dinero, con intermediarios y con pocas esperanzas de ser atendido de manera adecuada. La justicia no habla el idioma de la población del interior del país, el personal especializado solamente habla el idioma dominante y sus conceptos y procedimientos no siempre comprenden otras formas de administrar justicia desde la cultura de los pueblos originarios. El servicio de intérprete en muchos casos, se aleja de las necesidades de quienes realmente necesitan de esta oportunidad debido a prácticas inadecuadas que se presentan en entidades que administran justicia. En fin, la justicia queda lejos y tarda mucho tiempo. Será de tomar acuerdos nacionales para mejorar la administración de justicia con pertinencia cultural, transparencia y libre de corrupción.

En muchas comunidades locales, hace falta sistemas de agua potable, vivienda, edificios escolares diseñados para atender con ambiente adecuado la formación de las y los estudiantes, carreteras en buen estado y más centros de salud y hospitales ubicados estratégicamente en todo el territorio nacional. Hay que responder al pueblo para que las obras de infraestructura se adjudiquen según la priorización de necesidades, sin la inadecuada intervención de diputados en muchos casos y sin obligar a los contribuyentes a pagar parte del presupuesto de las obras que son cantidades que van a parar a otros bolsillos. La regionalización y descentralización no significa que los vecinos tengan que pagar la obra, especialmente en contextos de extrema pobreza.

En muchos casos, se culpa a los empobrecidos por no buscar los servicios educativos con que cuenta el Estado de Guatemala, sin embargo, platicando con padres y madres de familia, explican con claridad que solamente se cuenta con los grados de primaria, todavía hay centros educativos atendidos por uno o dos docentes pero funcionan los seis grados de la primaria y todavía con el anexo de la preprimaria, los pocos días de trabajo en el aula, la escasez de materiales educativos para cada área curricular, solamente se usa el idioma Español y los idiomas maya, xinka y garífuna están ausentes. Escasean los centros educativos para accesar a la educación básica y al ciclo diversificado. En el campo cultural, el impacto de los servicios educativos se mide por el momento por la castellanización, el desplazamiento y muerte de elementos culturales y el alejamiento del idioma de los pueblos originarios de Guatemala.

Los empobrecidos se quejan de la falta de atención gratuita para mantener el equilibrio de la salud, los pocos centros que funcionan no cuentan con medicinas, la niñez padece de varias enfermedades que tienen poca o nada de atención en el sector oficial, las madres que necesitan de tratamiento tienen dificultades al caminar horas para llegar al centro más cercano. Se necesitan más puestos y centros de salud y hospitales bien equipados, con personal especializado, atención permanente y de calidad. La o el presidente que salga electo el 11 de agosto, debe atender a los empobrecidos.

TEXTO PARA COLUMNISTA

Lea más del autor: https://elsiglo.com.gt/2019/07/16/mas-educacion-escolar/

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