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¿Se pierde la salvación?

Emunah

La Biblia aclara que la salvación es una “dádiva de Dios”, un regalo inmerecido otorgado a nosotros por su  bondad y gracia; ya que con nuestros propios esfuerzos somos incapaces de salvarnos a nosotros mismos porque somos pecadores. Sin embargo, Jesucristo, sin pecado alguno, murió en la cruz del calvario para pagar por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos para darnos la vida eterna.

Pero ¿Que es ser un pecador? La Biblia estípula que todos los seres humanos somos pecadores a causa del pecado que hemos heredado de Adán, así como el pecado que cometemos diariamente por infringir las leyes de Dios apartándonos de su voluntad. También dice que “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.”

De eso precisamente se trata la salvación de tener presente que soy un pecador empedernido y me guste o no, acorde a la palabra de Dios, necesito un Salvador. ¿Como lo obtengo? Ejerciendo fe en Jesús: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos, y limpiarnos de toda maldad…Si confiesas con tus labios que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de los muertos serás salvo”.

Por lo tanto uno no debería preguntarse si se pierde o no la salvación, ya que la pregunta más apropiada sería ¿Creo en Jesucristo como mi Salvador? Para creer que uno necesita un Salvador, uno esta dando por hecho que existe el pecado, por lo tanto le he fallado a Dios y por mérito propio no puedo ganarme la salvación. Así que doy por sentado que Jesucristo pagó por todos mis pecados, y me reconcilió con Dios.

Pero si creo que no soy un pecador, estoy declarando que no le he faltado a Dios y no hay nada que perdonar; por lo cual no necesito un salvador. Más sin embargo, la Biblia dice que “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.” Asimismo aclara que no hay ni uno justo, ni siquiera uno que haga lo bueno.

La salvación, que es un regalo de Dios, puede aceptarse o rechazarse; pero no perderse. Todos hemos pecado, y nadie puede librarse de esa condenación para alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios, sin que Jesús este presente. Por cuenta propia, ninguno de nosotros podría hallar el camino que nos acerca a Dios; sin Jesucristo estamos perdidos, por eso la Biblia indica que él es el camino y que en ningún otro hay salvación.

Como humanos, le fallaremos a Dios; a veces de una manera constante que nos preguntaremos si Dios podría perdonar tantos pecados. Sin embargo pongamos en practica nuestra fe, Cristo es nuestro Salvador, él es el camino, la verdad, y la vida; y solo él puede justificarnos ante Dios.

No importa qué tan accidentado sea nuestra peregrinación espiritual, Dios prometió nunca abandonarnos, incluso ir a nuestro rescate si nos apartamos de su redil. Ciertamente el único requisito para ser salvos es Creer en Jesucristo como nuestro Salvador, y creer que él resucito de entre los muertos para vida eterna. Ya que sin eso, vana sería nuestra fe.

Dios garantiza la vida eterna y mantiene la salvación que Él nos ha dado a través de su hijo; por lo tanto lo único que puede apartarnos de ella es nuestra incredulidad. El que no creyere en Jesucristo como su Salvador, lamentablemente ya se ha condenado. Más si decidimos creer, Jesús toma nuestro lugar e interviene a nuestro favor ante Dios; y nos brinda su amor, nos da esperanza, nos ofrece una nueva vida, nos da guía, luz y dirección.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” (Juan 3:16-17).

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