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Editado Para La Historia

El ballé clásico es un arte integral porque en él intervienen la música, la danza, la escenografía y la mímica. Son varias las escuelas de ballet que forman a las nuevas generaciones en este arte y cuando se presenta un espectáculo en los grandes teatros del mundo, suelen llenarse por admiradores más o menos advertidos que vienen a disfrutar de la belleza plástica del evento. Existen muchas grandes compañías de ballet clásico de renombre, pero no podemos negar que la Meca de la Meca, el Sancta Sactórum del ballet clásico se encuentra en San Petersburgo y es el Teatro Mariinski. Desde finales del siglo XVII San Petersburgo tuvo varias salas de teatro en el Ermitage, en el Palacio Gátchina, el teatro Bolshoi Kámenni -que llevaba ese nombre por ser de piedra-, el teatro Alejandra, el teatro Michel -en estos momentos propiedad de un rico mecenas ruso- y el Teatro del Circo. Es necesario decir que en Rusia siempre ha existido una gran tradición circense, cosa que continuó durante la época soviética y aún en nuestros días.

Como dicen que todo mal es por un bien, el Teatro del Circo se quemó en 1859 y en su lugar se comenzó a construir el que recibiría el nombre de Teatro Mariinski en honor a la Emperatriz María Fedórovna, esposa del emperador Alejandro III. En lo que era el escenario de este circo decidió construirse la platea del nuevo teatro, lo que ocasionó que el escenario fuera de enormes proporciones. Esto hacía que los ballets existentes hasta la fecha se vieran ridículamente pequeños en tan gran escenario e hizo que se creara lo que se ha dado por llamar “ballet a la rusa”, es decir, con grandes coreografías y espectaculares escenografías.

Por el Teatro Mariinski han pasado los más grandes de la vida del bel canto y del ballet de Rusia y posteriormente de la Unión Soviética. En él se inauguraron grandes óperas de Chaikovski, de Rimsky Kórsakov, de Músorsky, de Borodin y otros. La sala en sí es en U, lo que se denomina “sala a la italiana”, el decorado interior es de una extraordinaria belleza y el exterior del teatro se inspiró en el hermoso Teatro de la Ópera de la ciudad de Dresden. Marius Petipá creó decenas de coreografías para ballets que se estrenaron en el Teatro Mariinski, de los cuales aún muchos forman parte del repertorio mundial siendo el más importante El lago de los Cisnes con música del compositor Piotr Ilich Chaikovski. El 18 de diciembre de 1892 se estrenó en este teatro, también con música de Chaikovsky, el famoso Cascanueces que aún es la delicia de grandes y chicos en fechas de Navidad. El fin del siglo XIX marcó la edad de oro de la compañía, siendo entonces la referencia mundial de la danza. Esto se debió al trabajo de grandes del ballet como Michel Fokin y Serguey Dágiliev que llevaron a la troupe del Mariinski por todo el mundo, lo que más tarde serían los Ballet Rusos de Montecarlo con el advenimiento del comunismo en Rusia.

Después de la revolución de 1917, al teatro se le adjudicó el nombre de Teatro de Estado de Ópera y Ballet para ser más tarde reemplazado en 1935 por el nombre de Kirov, después del asesinato del responsable del partido comunista de la ciudad que llevaba este apellido. Kirov murió por decisión expresa del propio Stalin. Entonces comenzó su decadencia debido a las preferencias de las nuevas autoridades soviéticas por el Teatro Bolshoi de Moscú. En 1992 el teatro recuperó su nombre original de Teatro Mariinski.

Gracias a la dirección de Valeri Guérguiev, tanto director del teatro en sí como de la orquesta, en estos momentos el teatro recupera su renombre internacional de antaño. Se le han agregado dos nuevas Salas, proyectos de dos importantes burós de arquitectos franceses. Una de ellas es lo que se llama Mariinski 2 que está al fondo del antiguo teatro y separada del mismo por un canal y está dedicada a los conciertos. A unas pocas cuadras hay una tercera sala también para música para conciertos conocida como Mariinski 3. El propio Teatro Mariinski principal ha sido completamente remozado para que responda a todos los requisitos de las nuevas técnicas teatrales. Cada dos años se celebra el Festival Internacional de Ballet del Teatro Mariinski, lugar de cita de las grandes estrellas del ballet, y cada año en julio se celebra el Festival Internacional de Música de las Noches Blancas de San Petersburgo, que también agrupa a los grandes de la música mundial.

Con dedicación, amor por el trabajo y, claro está, mucho dinero, el Mariinski de San Petersburgo es de nuevo una referencia mundial en el arte.

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