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Tormenta Perfecta

Emunah

Al ver este título lo primero que salta a mi mente es como pueden existir una tormenta perfecta. Y eso pasa porque generalmente asociamos lo perfecto con todo lo bueno. De ahí las frases comunes tales como: “la madre perfecta”, “la mujer perfecta” y “el amor perfecto”, entre otras.

Perfecto significa que tiene todas las cualidades requeridas, que posee el grado máximo de una determinada cualidad o defecto. Estas características de excelencia se pueden encontrar tanto en lo positivo como en lo negativo; por ello también surgen frases como “un perfecto tonto”, un “perfecto villano” y por supuesto una “tormenta perfecta”.

Una tormenta es definida como una agitación violenta que produce una desgracia; una perturbación agresiva de la atmósfera que incluye fuertes vientos y precipitaciones. Por lo tanto una “tormenta perfecta” es una convergencia simultánea de las peores condiciones climatológicas posibles, una tempestad cataclísmica.

Nosotros en la vida hemos tenido muchas “tormentas perfectas”; ya que en más de alguna ocasión hemos tenido que luchar contra la convergencia de múltiples circunstancias difíciles. Eso nos pasa cuando todo se nos junta; y una adversidad se une con otra y con otra hasta convertirse en una avalancha imposible de frenar.

Esas tormentas perfectas no sólo pasan a nivel personal, sino también como sociedad. En estos momentos Guatemala se encuentra atravesando una tormenta perfecta, en lo político. Estamos ante una crisis política, un retroceso democrático; y una serie de eventos que están truncando el bienestar de nuestro país.

Todo se nos ha juntado: crisis económica, graves prácticas de corrupción en el gobierno, la expulsión de la CICIG, el recién acuerdo firmado de tercer país seguro, y como si fuera poco un escenario electoral muy sombrío con candidatos que han llevado procesos penales. No contamos con soluciones propias para los problemas específicos de nuestro país.

En esta tormenta, muchos guatemaltecos están llenos de incertidumbre. Algunos comentan que ejercerán su derecho al voto nulo mostrando su rechazo al sistema político; ya que votar por alguno de los aspirantes a la presidencia, sería hacerse el harakiri. Y el no votar sería peor, ya que dejamos nuestro futuro en manos de otros pocos, que podrían votar inconscientemente.

Hay mucha controversia, muchas divisiones porque nos encontramos ante un sistema que nos da candidatos ya elegidos por aquellos que desean que nada cambie para el bien común, sino sólo en entorno a sus intereses. Un pacto de corruptos que apoya la corrupción, se aprovechan de los recursos públicos, y permite los crímenes de cuello blanco; porque actúan y se sienten los dueños del país.

Estamos ante una “tormenta perfecta”, y muchos no saben hacia donde correr, porque creen que como país vamos a claudicar. ¿Donde nos refugiaremos? Pues a pesar de las múltiples tormentas hay que embarcar y seguir adelante. Las tormentas son parte de la vida, y durante ellas debemos actuar con fortaleza y valentía, desenfocarnos de la tempestad y poner la mirada en aquel que siempre nos puede salvar.

Jesucristo dijo “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” En estos momentos no hay garantías de que las cosas salgan bien para nuestro país, pero Dios prometió estar con nosotros en todo tiempo, sostenernos, ayudarnos y darnos esperanza.

Así que esta tormenta perfecta puede ayudarnos a volver a casa; porque nuestro socorro viene de Jehová, quién hizo los cielos y la tierra. Con Dios podemos elevarnos por encima de las tormentas para descubrir que aún hay un cielo azul y un destino claro en nuestras vidas, ya que Él nos ama y desea lo mejor para nosotros.

La Biblia narra un evento en donde los discípulos estaban aterrados en su barca por causa de una gran tormenta, pensando que sería su fin. Ante esa crisis, clamaron a Jesús y él los salvo. Les dijo: “¿Por qué tienen miedo hombres de poca fe? ¿No ven que yo estoy con ustedes? Entonces reprendió a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma.” Así que nuestra mejor opción es Cristo, démosle un voto de confianza, y no permitamos que el temor, la incertidumbre, y la crisis nos encierren en una prisión.

La Biblia no afirma que estaremos exentos de tormentas, pero sí promete que saldremos victoriosos de ellas con Dios en nuestra vida. Cuando estamos conscientes de que él es nuestro salvador y que su palabra produce vida en nosotros entonces permaneceremos confiados; sabiendo que aún ni la muerte puede vencernos. En él estaremos listos para enfrentar cualquier tempestad, aún los inesperadas.

Mateo 7:24-2 nos dice: “Todo el que presta atención a mis enseñanzas y las pone en práctica es tan sabio como el hombre que edificó su casa sobre una roca bien firme. Cuando llegaron las lluvias, las inundaciones y los huracanes, la casa no se derrumbó porque estaba edificada sobre roca.” ¡Edifiquemos Guatemala sobre esa roca, sólo en Jesucristo hay salvación y victoria segura!

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