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Un triunfo más del pueblo

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RAUL FALLA

Kidon

El día de ayer, se vivió una auténtica fiesta cívica en todos los centros de votación. Pude observar familias enteras acudiendo al llamado de la patria, a defender la institucionalidad, la certeza jurídica, pero en especial su legítima expresión soberana.

La lucha electoral estuvo dura primero, porque las instancias judiciales dejaron de cumplir su obligación constitucional de tutelar los derechos electorales, y segundo, por la incertidumbre, apatía, temor, llamado a no votar, o a votar nulo, lo cual generó en un principio cierta desmotivación en parte de la población guatemalteca.

Por fortuna, los guatemaltecos analizaron fríamente el panorama electoral y por mayoría le dijimos no a la candidata que no solo representa los intereses de la extrema izquierda en el país, sino que además la corrupción en su máxima expresión. Hoy, gracias a esos buenos guatemaltecos que no se amilanaron y acudieron a las urnas a ejercer el deber ciudadano, es que podremos continuar la recuperación del país por el camino de la legalidad, así como aliviar aquellas discordias y desavenencias que se generaron en torno a esta contienda electoral.

Desde luego, que la victoria que hoy se refleja en las urnas, no implica la terminación de los problemas sociales o políticos del país, mucho menos constituye la entrega de un cheque en blanco para hacer y deshacer a su sabor y antojo. Implica, que como ciudadanos estaremos activos, exigiendo el cumplimiento no solo de las promesas de campaña, sino que además de las atribuciones que como gobierno le compete realizar de conformidad con la Constitución y la ley; en especial, las relacionadas con la defensa de la soberanía nacional, de sus habitantes y el sometimiento de los funcionarios públicos al régimen de legalidad.

Entiendo que todo inicio es difícil pero no imposible, si se tiene el valor para enfrentar cada reto y ejecutarlo y más si ese reto se enfrenta acompañado de un equipo de trabajo honorable, visionario y que antepongan el país a sus intereses personales. Que sirvan y no sean servidos. Que hagan valer su autoridad, pero que no sean autoritarios. Que luchen incansablemente por el bien común y el cumplimiento de las garantías constitucionales.

Recuerde Alejandro Giammattei, que antecesores suyos hoy están tras las rejas o vinculados a proceso penal por actos de corrupción, así que el mejor consejo que puede usted tomar, es aquel que le advierta que debe ceñirse por el camino de la legalidad, en defensa del interés legítimo del pueblo, que hoy ha depositado en usted parte de la soberanía, pero que, de la misma forma, también se la puede revocar y de forma drástica.

Por último, sepa que así como exigiremos el cumplimiento irrestricto de la ley, también haremos todo nuestro esfuerzo ciudadano para defender su alta investidura y la institucionalidad, ante cualquier embate de fuerzas nacionales o foráneas que tengan por objeto atentar en contra de los principios jurídicos y conservadores en que se fundó este país.

¡Bien por Guatemala!

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