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La dicotomía de la justicia en Guatemala

Pensamiento Crítico

El sistema de justicia de Guatemala está en juego. Actualmente las Comisiones de Postulación están trabajando para la nominación de Magistrados a la Corte Suprema de Justicia y las Salas de las Cortes de Apelaciones, recibiendo los expedientes de los candidatos a ser los administradores de justicia en las más altas cortes del país.

En un país con una sociedad tan fragmentada, como lo es la guatemalteca, tener una justicia razonable puede significar el punto de inflexión entre alcanzar la estabilidad y la unidad social o perder el rumbo. El sistema de justicia crea una concepción pública de la escala de valores de una sociedad. Un sistema que privilegie la impunidad y la falta de deducción de responsabilidades distorsiona la escala de valores, y no hacia el lado positivo.

La justicia juega un papel importante en el desarrollo de un país. Se requiere de seguridad jurídica para mantener un orden. Ésta es la importancia entre la íntima relación entre la política y el derecho, los cuales convergen para la búsqueda de referentes necesarios para el orden social. Un país sin justicia está destinada al caos.

Aquellos que abogan por mantener el sistema de justicia en ruinas y cooptado están destinando al país a un abismo, sin retorno. El querer controlar “la justicia”, poniendo en riesgo uno de los principios fundamentales del sistema como lo es la independencia judicial, pone en riesgo la inversión, la credibilidad y cuesta arriba el convertir al país en un Estado de Derecho.

Vale la pena preguntarse si el problema es el sistema o las personas que lo integran. Es cierto que, por un lado, el sistema de Comisiones de Postulación está caducado, pues ya no responde a los intereses altruistas con los cuales fue concebido. Se cooptó el sistema, se politizó a la academia y se perdió el rumbo en el apartado ético. La deformación del sistema permitió también que se convirtiera en una tribuna para defender intereses de grupos particulares. Se utilizó la estrategia de aumentar la cantidad de facultades de derecho para permitir que más actores participaran. Aunque aún existen perfiles dignos de formar parte de las Comisiones de Postulación, no han sido suficiente para rescatarlas. De momento únicamente son un balance, pero ya no es suficiente.

Es por ello que es necesario replantearse un nuevo sistema que privilegie la oposición y la carrera judicial, lo cual requiere una modificación normativa sustancial.

Mientras se sigan privilegiando estrategias políticas (lobby político, para ser más franco) frente a la carrera dentro del sistema de justicia, entonces habrán interesados en escalar de la forma más rápida posible, incluso si eso significa tener que alinearse con ciertos intereses particulares.

La credibilidad del sistema de justicia pasa, ahora, por el profesionalismo de las personas que postulan y que, posteriormente, estarán administrando justicia. Para que exista un verdadero sistema de justicia, este concepto debe estar arraigado de forma clara en las personas que participan en su administración.

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