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Un acto de abnegación o Janusz Korczak

Editado Para La Historia

Polonia es un país que ha tenido una historia muy agitada. Si bien tuvo un pasado glorioso con grandes territorios, a partir del año 1795 fue dividida por las tres grandes potencias del momento en Europa: Rusia, Prusia y Austria. Desde ese momento, el pueblo polaco aspiro a recuperar su independencia y libertad. Muchos fueron los intentos para lograrlo.

Polonia nos ha dejado grandes personajes: María Curie, Chopin, Copérnico, el Papa Juan Pablo II, Ignacio Paderewski y también un gran pediatra, educador y humanista no por todos conocidos: Janusz Korczak.

Janusz Korczak nació en el seno de una distinguida familia judía de Varsovia en 1878. Su padre era médico y tanto del lado de su padre como de su madre sus antecesores fueron prestigiosos y reconocidos ciudadanos con una buena situación económica. Su verdadero nombre fue Henrik Goldzmith, pero utilizó el de Janusz Korczak en lo que fue el interés de su juventud temprana: la literatura. Más tarde, como su padre, se graduó de médico en la universidad de Varsovia en la especialidad de pediatría. Viajó a Berlín, a París y a Zúrich con el fin de estudiar en detalle los avances de la pediatría en esos lugares. Se graduó como médico en 1905 y acto seguido fue enviado como tal al extremo Oriente dentro del marco de la guerra ruso japonesa. En aquella época Varsovia pertenecía al imperio ruso. En este conflicto conoció los horrores de la guerra y, habiéndose enfermado, regresó a su ciudad a los pocos meses.

Pronto entendió que más que pediatra tenía que ser educador, pues consideraba que para el desarrollo integral de un niño lo más importante era la educación. Trabajaba incansablemente divulgando sus teorías pedagógicas tanto en libros, en la prensa escrita como en la radio, tan popular en aquella época. De 1932 a 1939 tuvo un programa radial de educación e higiene que se llamaba “El viejo doctor”.

Polonia recupera su independencia gracias al Tratado de Versalles de enero de 1920, después de la Primera Guerra Mundial, aunque el período entre las dos guerras fue muy difícil económicamente para la recién renacida nación. Había mucha pobreza y desempleo. Janusz Korczak primero fundó un orfanato para niños judíos y acto seguido otro orfanato para niños católicos, los llamaba “Las Repúblicas de los niños”, donde cada cual tenía derecho como ciudadano libre a participar en las decisiones de los establecimientos. Hablando de los niños dijo: “Tenemos que bajarnos a su nivel. Bajar, inclinarnos, hacernos pequeños”.

El 1 de septiembre de 1939 Polonia fue invadida por las tropas nazis y de inmediato aplicaron su filosofía de eliminación de todo enemigo del Tercer Reich. En primera línea de fuego estaban los judíos. Los alemanes crearon en la parte vieja de Varsovia una zona rodeada por grandes bardas que comprendían tan solo 20 por 20 cuadras. Fue el triste Gheto de Varsovia a donde aglutinaron a todos los judíos de la ciudad, sin ningún tipo de abastecimiento, hasta que murieran de hambre y enfermedades. Allí instalaron también el orfanato de judíos de Janusz Korczak hasta que el 5 de agosto de 1942 llegó la orden de deportación de los cientos noventa y dos niños que allí residían.

La notoriedad de Janusz Korczak era tan grande a nivel mundial que él y sus doce maestros que le ayudaban en su trabajo no estaban convocados para el viaje al horrible campo de concentración de Treblinka. A la cita con la gestapo él iba a la cabeza de los 192 niños y 12 maestros. Algunos niños le preguntaron a dónde iban y él cariñosamente respondió: – “A un país donde todo es maravilloso”. A la hora de subir a los trenes los oficiales de la gestapo le dijeron que él no tenía que hacer el viaje, a lo que respondió: – “No se abandona a un niño enfermo por la noche y no se abandona a los niños en un momento así”. Del grupo de 192 niños, 12 maestros y el propio Janusz Korczak nadie regresó.

¿Usted que hubiera hecho?

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