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Sorpresas inevitables

Sueños…

Prever en estos tiempos turbulentos

Vamos a olvidar el final de pesadilla del gobierno actual. Nos olvidaremos de la decisión de entregar la soberanía del país bajo la figura de tercer país seguro, o la cortina de humo de abandonar el desprestigiado “parlacen” o declarar un “estado de sitio” lanzando a varias comunidades al desamparo y la violencia. Preferimos comentar dos artículos que nos dejan anonadados sobre el futuro del trabajo.

El primero del 2019, aparecido en la red del BBVA, Employment vulnerability to the digital revolution, escrito por seis analistas encabezados por Vanessa Belapatiño y el otro de Peter Schwartz, Inevitable surprises, 2003. En ambos se nos presenta la dinámica y sobrecogedora del mercado laboral en los próximos 30 años.

Belapatiño analiza la probabilidad de automatización del trabajo en las próximas décadas. Como diría Yuval Noah Harari, la sociedad se tiene que preparar para el surgimiento y desarrollo acelerado de robots con inteligencia artificial, capaces de pensar, actuar y producir en forma perfecta, frente a la imperfección humana. Su aparecimiento hará que el desarrollo hasta hoy conocido sea juego de niños. La productividad del trabajo aumentará en forma exponencial. Los humanos sobrarán, o mejor dicho, el tiempo de trabajo de los humanos se reducirá palpablemente. En promedio la jornada laboral será de dos horas al día. ¿Qué haremos con el tiempo sobrante?, o con los humanos sobrantes. Florecerán las artes, la cultura, los deportes o el vicio, la droga, la violencia interhumana.

Según Belapatiño, mediante encuestas nacionales de hogares y los niveles de probabilidad que Fred y Osborne (2013) y utilizando un clasificador de procesos gaussiano, se encontró que aunque América mal llamada latina es lenta, la probabilidad de automatización de la fuerza laboral oscila entre 54% y 64% Es decir, en países con bajos niveles de uso de altas tecnologías, aún allí, los procesos productivos quedarán en manos de máquinas inteligentes. En poco tiempo varios millones de trabajadores serán desplazados. Los centroamericanos, principalmente México, Honduras, Nicaragua, El Salvador y Guatemala, solo tendrán una pequeña proporción de gente para trabajar en el norte. El resto será obsoleto.

En el comercio, turismo y servicios los procesos automáticos serán más intensivos. Aquí surge la sorpresa. Al mismo tiempo que el trabajo humano se vuelve obsoleto, en que la inteligencia artificial avanza, al mismo tiempo el promedio de vida de los humanos aumenta. Un visionario Peter Schwartz señalaba en el 2003, en un mítico libro Inevitable Surprises, de una batieditorial llamada Gotham Books, que hay hechos que indican que se acerca una crisis devastadora en el mercado laboral. Los hechos mencionados son: uno, los avances de la ciencia permiten que el promedio de edad del ser humano crezca en forma sostenible: era de 60 años en 1950, paso rápidamente a 77 en los años 10 de este siglo, hasta 80 desde el 2015, pronto será de 100 y más años. En el 2030 la expectativa de vida será de 120 años, ya que el avance en el desciframiento del genoma humano, la genética aplicada a mejorar especies y la medicina electrónica van a eliminar las amenazas del cáncer, alzhéimer, diabetes y problemas cardíacos.

Schwartz visualiza que la salud de los adultos mayores está mejorando drásticamente gracias a que la nanotecnología, la biogenética y la fármacología avanzan a pasos agigantados. Ya en los mercados desarrollados se conocen varios fármacos contra el envejecimiento y habrá otros descubrimientos de este tipo en el futuro. Sin olvidar que los implantes mecánicos y el uso de los millonarios del planeta de trasiego de órganos humanos ya puede mejorar dramáticamente la salud. Mientras la inteligencia artificial busca desplazar al humano en la producción, los avances de la ciencia buscan posponer la edad del retiro. Generando una contradicción a resolver en los próximos años. Podrá la ciencia generar seres humanos productivos hasta los 90 y 100 años. Soportará el humano la presión de los robots inteligentes que son más eficientes y proactivos. Son grandes enigmas de la humanidad actual.

Personas con mayor edad, largos períodos de retiro tienden a quebrar los sistemas de pensiones. Se podrá prolongar la edad de retiro hasta los 90. Será el dinero o el uso culto del tiempo la solución. O los seres humanos desplazados por la tecnología, y con fuerzas a edades avanzadas serán presas de culturas degeneradas como la pornografía o las drogas. Son eventos que no pueden obviarse al planificar el desarrollo.

Algunos piensan que el mismo concepto de retiro está obsoleto. “Los gobiernos apoyarán la eliminación del retiro obligatorio debido a la presión fiscal que este supone”, nos dice Schwartz, así mismo, tarde o temprano la misma gente “luchará para que no la obliguen a retirarse”.  Aquí surge otro frente, a nivel global, las naciones más desarrolladas ven descender su tasa de natalidad, mujeres más educadas y profesionales buscan nichos de crecimiento en la academia y las gerencias, mientras que los países de menor desarrollo incrementan las tasas de natalidad. La presión migratoria se hace asfixiante. Fenómeno que se reproduce internamente dentro de las fronteras de los países, las mujeres de las clases más acomodadas estudian y no se dedican a cuidar hogares y niños; mientras que las clases vulnerables generan mujeres solas, abandonadas con hijos, es abrumador que los programas de asistencia promueven sin proponérselo que las mujeres más pobres reciban ayuda por cada hijo, incentivando una natalidad riesgosa.

La ciencia, la tecnología y el mercado vienen cargados de problemas para la segunda década del siglo.

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