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La política de la justicia

Pensamiento Crítico

El destino de quienes serán las autoridades del aparato de justicia del país está en juego. Estamos en medio del proceso de elección de los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, quienes deberían de liderar una reforma a la estructura judicial que tiene muchas falencias.

En el año 2016, tuvimos la oportunidad de discutir como sociedad una serie de reformas al sistema de justicia. Las reformas propuestas no fueron bien acogidas, pero permitió desnudar los problemas enraizados en el mismo. No es secreto de nadie que el mismo no responde a las necesidades de la sociedad guatemalteca. Empezando por que la mora judicial crece cada vez más y más, y que los órganos jurisdiccionales están saturados de trabajo, incluyendo una gran cantidad de asuntos administrativos, los cuales reducen el tiempo efectivo para la impartición de justicia.

Las reformas que se deben plantear requieren que las etapas procesales concentren mayor cantidad de diligencias, aumentar la cantidad de juzgados en donde se concentra la saturación, pero especialmente mejorar la cobertura y calidad del servicio en aquellas zonas de conflicto, pues se requiere encontrar confianza en el organismo judicial. La importancia que tiene el encontrar justicia debe ser un mecanismo para reducir la conflictividad. Este fenómeno, por lo general, resulta de pequeños problemas que no pudieron ser resueltos en forma oportuna, consecuencias de actos cuyas responsabilidades no fueron deducidas.

Se debe impulsar una política de fortalecimiento del sistema de justicia a través del énfasis en la carrera judicial. Resulta contraproducente que lo que llamamos carrera judicial únicamente sea aplicable para el personal administrativo y auxiliar, y que llegue únicamente hasta los jueces que conocen los asuntos en primera instancia. Sin embargo, deja fuera a los Magistrados de las más altas cortes –Salas de la Corte de Apelaciones y Corte Suprema de Justicia-, los cuales quedan a la suerte del sistema de comisiones de postulación.

Reducir la politización en la que se han convertido los sistemas de postulación de magistrados, es uno de los retos más importantes. La alternativa de incorporar en la carrera judicial estos escalafones parece ser una medida sensata.

En virtud que el proceso de postulación y nombramiento de Magistrados no solo compete a los comisionados, sino también al Congreso de la República. Los diputados juegan un papel importante en esta necesaria transformación, puesto que serán los responsables de aprobar las reformas normativas que permitan que esto suceda. Además de ser quienes aprueben la asignación del presupuesto para la implementación de las mismas.

Los nuevos Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, que asuman a partir del 14 de octubre, deberían liderar una reformulación de nuestro sistema de justicia. Guatemala, históricamente, ha subestimado la necesidad de un sistema de justicia fuerte como parte de la estrategia de desarrollo. Los jueces deben ser símbolos garantistas de los derechos individuales de las personas y, por ende, en su colectividad. La fiabilidad de la impartición de justicia pasa por su eficiencia y eficacia, es por ello importante que esta reforma debe apuntar a que los ciudadanos confíen en la misma.

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