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Estado de sitio

Guatemala Al Rescate

Cuando se firma la paz en Guatemala y, conforme los acuerdos de paz, se establece la reducción de efectivos del Ejército en un 33%, los presidentes a quienes les correspondió esa reducción, la llevaron a cabo y al final el Ejército quedo constituido por 16,000 efectivos y de paso desmantelaron algunas zonas y destacamentos militares, sin darse cuenta, o dándose cuenta, que dejaban a la libre las rutas para que se entronizara el crimen organizado, como de hecho ocurrió, todo lo desmantelado, ese espacio vacío, a lo largo y ancho del país, no se llenó por la Policía Nacional Civil porque en ese momento esa institución no estaba preparada para asumir esa responsabilidad, como tampoco lo está en este momento, y como resultado tenemos hoy en día una criminalidad organizada trabajando a sus anchas en todo el territorio nacional.

Paralelamente el crimen organizado en general, comenzó a socializar en muchas de las comunidades más alejadas de muestro país a donde no llega el Estado, y dirigentes comunitarios inescrupulosos se convirtieron en sus peones para hacer el trabajo operativo, como invadir tierras nacionales para hacer pistas clandestinas, sembrar drogas, prestar seguridad a laboratorios asentados en esos lugares, y de paso movilizar a la comunidad para que sirvieran como escudos humanos las mujeres y niños en caso de operativos por parte de las fuerzas de seguridad.

En los múltiples intentos que se han realizado por ingresar a esas comunidades en busca de criminales que pertenecen a diversas estructuras de narcotraficantes, de trata de personas, traficantes de migrantes, traficantes de armas, etc..; se enfrenta el grave problema que se utiliza a la comunidad como escudos humanos y grupos al interno cuentan con armas de grueso calibre, lo que no permite operar con mayor libertad a las fuerzas de seguridad, ya que se podría poner en riesgo la vida de civiles que son utilizados con su consentimiento o por miedo para cubrir las actividades ilícitas de estas organizaciones.

Los fenómenos criminales de los cuales ya hice mención van creciendo exponencialmente en todo el país, las áreas fronterizas son tierra sin ley y otras áreas del país son utilizadas por el crimen organizado, de ahí la importancia de repensar cómo hacer para retomar el control del territorio nacional.

El Estado de Sitio en áreas tan convulsas en donde impera el crimen organizado es necesario implementarlo para que las fuerza de seguridad publica puedan operar y recuperar el control territorial por varias razones, ya que esta figura legal permite entre algunas la detención de aquellas personas que están relacionadas con el crimen organizado y de las cuales ya se cuenta con la información necesaria o la orden de captura, se pueden allanar viviendas en busca de armamento, explosivos y cualquier ilícito y por último, se pueden desmantelar laboratorios o cultivos de drogas, lo importante es contar siempre con el apoyo total y directo del Ministerio Público como está ocurriendo en Semuy II.

Yo escucho algunas opiniones que dicen que en el Ejército hay personal que trabaja para el crimen organizado, lo que puede ser cierto, así como también puede ser cierto que existan elementos en la PNC, en el MP, en el OJ, en la empresa privada, en los sindicatos, en las ONG’s, en los gremios profesionales o en el gremio de periodistas, que trabajan para el crimen organizado.

Lo que me parece inaceptable es que por casos esporádicos se afirme que todo el personal de una institución forma parte de la criminalidad organizada, el daño que se le produce en su credibilidad a las instituciones o a los gremios es muy grande y al final con estos comentarios solamente se favorece al crimen organizado.

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