Home > Cultura > Bulgaria: El País de las Rosas

Bulgaria: El País de las Rosas

Editado Para La Historia

Dicen que después de que el Señor terminó su ardua tarea de crear al mundo lo repartió entre los diferentes pueblos que vinieron a pedir un lugar donde vivir. El búlgaro, que había estado trabajando, llegó tarde a la cita: – Señor, si no me das un pedazo donde vivir no tendré dónde trabajar ni dónde tener a mi familia. Entonces el Señor, compadecido, le dijo: – Te daré un pedazo de lo que había guardado para mí. Y le dio un pedazo de paraíso.

Y es cierto, porque si hay un país hermoso en este planeta es Bulgaria. Tiene de todo: montaña, llanuras, mar, ciudades y hermosos pueblos de campo. Además, tiene una tierra bendecida, donde uno tira una semilla y después pasa a cosechar los frutos. El búlgaro es sincero y hospitalario.

Bulgaria se encuentra en el sudoeste de Europa rodeada por Serbia, Macedonia, Rumania, el Mar Negro, Turquía y Grecia. Es un país relativamente pequeño. Pero no siempre fue así. En el medioevo existió lo que se llamó el Primer Imperio Búlgaro, que fue sucedido por el Segundo Imperio Búlgaro cuyas fronteras llegaban desde el Mar Adriático hasta bien entrada la actual Ucrania y hasta Budapest. Recordemos que si los bizantinos (sus eternos rivales) le vendieron a Luis IX, San Luis rey de Francia, las reliquias de la corona de Cristo, el pedazo de la Vera Cruz y un Clavo de la Cruz fue precisamente para tener fondos con qué combatir a los búlgaros.

La influencia de Bulgaria en su región durante el Segundo Imperio fue tal que su idioma era el utilizado como referencia para todos los pueblos que habitaban al este de Europa. De esa época son Cirilo y Metodio, dos hermanos sacerdotes que fueron los que crearon el alfabeto que lleva el nombre del primero, inspirándose en los alfabetos latino, griego y hebreo.

Después vino una época de ostracismo debido a la conquista del país por parte del Imperio Otomano. Cinco siglos duró la ocupación. Pero los búlgaros no dejaron de luchar por su independencia. Allí los otomanos hicieron prueba de toda su crueldad. Los otomanos obligaban a los pueblos vencidos a que cada familia les entregará el hijo mayor. Se los llevaban a Constantinopla, los adiestraban en las artes militares y en el odio hacia su propio pueblo. Se les llamaba jenízaros. Regresaban a sus propias tierras y eran los más crueles. Cuentan que una vez, a un grupo de soldados búlgaros hechos prisioneros después de una batalla por su independencia, los turcos les sacaron los ojos a todos menos a uno. A ese le sacaron un solo ojo para que con él pudiera servir de guía a todos los demás y advertirles a los suyos no atreverse a luchar nunca más contra el otomano. Pero en 1878 llegó el zar Alejandro II de Rusia, que es considerado como el padre de los pueblos eslavos, le hizo la guerra al Imperio Otomano y logró que se reconociera un Principado de Bulgaria que, aunque vasallo del Imperio Otomano, ya sentaba las bases de un nuevo estado búlgaro. Hicieron lo que se hacía en aquella época, fueron a buscar un príncipe alemán para que les sirviera de rey y la elección recayó en Alejandro I de Battenberg. Finalmente, Bulgaria vuelve al coro de las naciones en 1908 como Reino de Bulgaria.

Bulgaria tuvo el poco tino de participar en las dos guerras mundiales de lado de los perdedores. En la Primera Guerra Mundial se unió a Alemania y Austria Hungría y, en la Segunda Guerra Mundial, también estuvo al lado de Alemania, Italia y Japón.

Pero a favor de Bulgaria podemos decir que, por mucha que fue la presión de Hitler, Bulgaria nunca envió a sus ciudadanos judíos a los campos de concentración ni formó parte de los ejércitos que invadieron a la Unión Soviética con la operación Barbarroja de abril de 1942. El agradecimiento de Bulgaria a Rusia por su liberación de los turcos no se lo permitió. Eso le valió la muerte a Boris III, el zar, que falleció en un accidente que más bien fue un atentado organizado en Alemania.

Después vino el Tratado de Yalta y Bulgaria entró al eje de los países que respondían a la Unión Soviética. En honor a la verdad, debemos señalar que si bien en la Bulgaria comunista no existían lujos al menos el pueblo no carecía de lo elemental. Así fue hasta la caída del muro de Berlín.

De la gastronomía búlgara podemos decir que es muy sencilla, como la de la abuelita, y es raro que a alguien no le guste. Se basa mucho en los vegetales y obviamente entre ellos el tomate, la cebolla, el pepino, el perejil y el chile morrón. Son ellos los que producen el mejor yogur del mundo y no solo los hacen de leche de vaca sino también de búfala, carnero y de oveja, que es un regalo del cielo.

Hay cosas muy peculiares y únicas en Bulgaria. Dicen que fue para confundir a los otomanos, pero cuando un búlgaro quiere decir sí con la cabeza, la gira de derecha a izquierda, como cuando nosotros decimos no. Cuando un búlgaro quiere decir no, la gira de arriba abajo, como cuando nosotros queremos decir sí. Esto también sucede en Grecia.

La bandera búlgara es la única bandera del mundo que oficialmente tiene dos versiones: una que es la que conocemos en 3 colores con líneas horizontales y en el orden de arriba a abajo son: blanco, rojo y verde. Cuando el país entra en guerra el blanco baja y es el rojo el que queda en la parte superior, en honor a la sangre derramada por los hijos de Bulgaria. Otro signo distintivo de las costumbres búlgaras, aunque también esto se ve en otros países de la región, es la Maritza. Es una forma de celebrar la llegada del mes de marzo y con él el advenimiento de la primavera. Son 2 motitas de lana de color blanco y rojo que se regalan entre amigos el día primero de marzo y se llevan como broche del lado izquierdo, sobre el corazón. Se debe llevar hasta que uno vea una cigüeña o hasta el fin del mes de marzo, cuando se debe colocar la Maritza sobre la rama de un árbol.

Bulgaria también es famosa por sus rosas. Existe incluso una inmensa llanura cultivada por grandes extinciones de rosas llamada el Valle de las Rosas. Desde kilómetros se puede sentir el olor de la flor. ¡Porque si una rosa huele es la búlgara! Basta una rosa búlgara en una habitación para que la perfume. De la rosa se hace un extracto. Se necesitan 10 kilogramos de pétalos de rosas para obtener 100 mililitros de extracto. Podrán imaginar el precio. Con este extracto se hace todo tipo de perfumes, pero también cosas inimaginables para nosotros como licores y dulces. Es necesario cosechar la rosa antes de la salida del sol, antes de que sus rayos amainen su agradable aroma.
Bulgaria es símbolo del amor de un pueblo por la libertad y por su tierra. Ellos supieron durante 5 siglos luchar por su independencia y mantener su identidad. Ahora Bulgaria es un país democrático, parlamentario, libre. Forma parte de la Unión Europea.

Lea más del autor: