Bulgaria: El País de las Rosas

Dicen que después de que el Señor terminó su ardua tarea de crear al mundo lo repartió entre los diferentes pueblos que vinieron a pedir un lugar donde vivir. El búlgaro, que había estado trabajando, llegó tarde a la cita: – Señor, si no me das un pedazo donde vivir no tendré dónde trabajar ni dónde tener a mi familia. Entonces el Señor, compadecido, le dijo: – Te daré un pedazo de lo que había guardado para mí. Y le dio un pedazo de paraíso.