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Un CENSO desperdiciado…

Pluma Invitada

El CENSO Nacional de Población y Vivienda, era el evento tan esperado para medir el nivel demográfico de Guatemala, su distribución que rebotaría un dato aproximado de la totalidad de la población, que serviría para la implementación de mejores planes para el Desarrollo Social de los guatemaltecos.

Se pudo observar que la capital y zonas urbanas de los Departamentos, se encuentran hacinadas de personas, quienes buscan oportunidades de estudio y trabajo; si bien es cierto, el señor Presidente de la República, Licenciado Jimmy Morales Cabrera tuvo a bien promoverlo, obteniendo el apoyo de las Naciones Unidas, lamentable muchas personas quienes fueron contratadas para la labor de campo, hicieron lo peor, disfrazando el tiempo con la colocación irresponsable de un sticker que no cumplió con el requisito de la entrevista.  A muchos hogares les fue colocado ese sticker y las personas, los hogares  esperaban dicha entrevista que NUNCA se dio.

Por ejemplo, zonas 8, 14, 15 no llegan al 50% del CENSO y es el mismo caso del resto de la República. Las zonas rojas, no tuvieron la entrevista, porque no se incluyeron en el plan. El tiempo fue relativamente corto, ya que tenía una segunda vuelta, a la que se le llamó barrido, que si bien se hizo para recuperar ausentes (quienes salen desde muy temprano y llegan tarde por su trabajo o actividades) y  rechazos, fue en un 20%.  La boleta electrónica entró demasiado tarde, por lo que un buen porcentaje del total de la población, no fue censado.

Podrán justificar los Ejecutivos públicamente que el sistema es el mejor del Mundo, pero las personas de campo (los malos encuestadores) fueron inconscientes del daño que hicieron a Guatemala.

Es ideal, pueda el nuevo Gobierno proponer un nuevo CENSO aprovechando la tecnología, haciendo una mejor selección de operadores de campo – principalmente – y nuevos mecanismos de supervisión que garanticen los resultados.

De manera que no somos 14 y pico de Millones,  somos muchos más los que vivimos en Guatemala, sin incluir a quienes viven fuera de nuestras fronteras.

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