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La abogacía una profesión que lucha por la justicia

Poptun

Hoy es una fecha en que el gremio de abogados conmemora el día de la profesión de la abogacía en Guatemala. El 23 de septiembre de 1964, el Jefe de Gobierno de la República de Guatemala de esa época: Alfredo Enrique Peralta Azurdia, declaró día de asueto con goce de salario el 24 de septiembre de cada año, para los profesionales pertenecientes al gremio de abogados que presten servicios en la administración pública.

El día del abogado y de la abogada se festeja en honor a la Virgen de la Merced que es la patrona del gremio.  La protección de la Virgen de la Merced hacia los abogados nace porque la Virgen María al aparecérsele a San Pedro Nolasco, un religioso barcelonés, lo estimula a constituir una orden dedicada a liberar a los cautivos que perdían la fe cuando los sometían a la esclavitud a causa que creían que Dios los había abandonado al permitir esa situación.

La etimología de la palabra abogado, según el Diccionario Etimológico de Chile, proviene del latín advocatus que se derivó de la expresión latina “ad auxilium vocatus” que significa “el llamado para auxiliar”. Los abogados son profesionales que asumen un gran compromiso social en su ejercicio profesional puesto que como conocedores del ordenamiento jurídico desarrollan una actividad de asesoramiento y defensa de sus clientes para que éstos resuelvan sus conflictos jurídicos en los mejores términos

En materia penal, la profesión de la abogacía hace realidad el derecho de defensa de toda aquella persona sometida a un proceso penal. Los abogados dan voz a quienes no la tienen y por eso su desempeño debe desarrollarse de manera diligente e idónea tomando en cuenta que el derecho que se encuentra en riesgo es la libertad. La Corte Interamericana de Derechos Humanos en la sentencia en el caso Martínez Coronado contra Guatemala, expresa que “El derecho de defensa implica que ésta sea eficaz, oportuna, realizada por personal técnico, que permita fortalecer la protección del interés concreto del imputado y no como un simple medio para cumplir formalmente con la legitimidad del proceso.”

No obstante de todas estas obligaciones, la relación del Abogado con el cliente debe fundarse en recíproca confianza que tienda a “guardar fidelidad a la justicia y a su cliente, lo cual conlleva, además la observancia rigurosa del secreto profesional.”   Elcliente debe poseer la seguridad que el abogado que ha contratado como conocedor del derecho, efectivamente lo ayudará a resolver el problema jurídico.  Por eso el abogado debe “evidenciar siempre rectitud, honradez e integridad de pensamiento y acción, lo que debe manifestarse especialmente en la lucha contra los abusos y la corrupción en el ejercicio profesional.”

En la actualidad se diferencian dos tipos de abogados: el tradicionalista y el del siglo 21.  El abogado tradicionalista es aquel que se  dedica a plantear demandas o denuncias, con el afán de retardar la solución del conflicto y percibir mayores honorarios, pensando que a mayor litigio mayor dinero.  El abogado del siglo 21 posee capacidad de negociación, comprende que judicializando los casos no brindará a sus clientes una solución expedita y por eso procura que sus clientes obtengan un procedimiento breve.  Este abogado dispone que a menos litigio mayor efectividad, y por eso evita problemas legales y gira su mirada a la utilización de mecanismos alternativos de solución de conflictos para que los conflictos se resuelvan extrajudicialmente.  

Los abogados tradicionalistas seguramente son los que han contribuido a que la profesión de abogado sea desprestigiada y reciba una serie de calificativos despectivos.  Los abogados del siglo 21 son los llamados a reivindicar la profesión.

El abogado tradicionalista es formado por aquellas facultades de derecho sin responsabilidad social.  El abogado del siglo 21 lo forman aquellas universidades que incluyen la ética en la responsabilidad social, que se enfocan a otorgar una formación humanística y técnica para promover que los estudiantes que se convertirán en abogados del mundo presente y futuro, jueguen un papel donde vigilen que la abogacía no sea una labor de leyes sino una profesión que lucha por la justicia y la paz social.

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