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Si los jóvenes pudieran hacer

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Antropos

El 15 de Septiembre me quedé sorprendido parado en la vieja casa de mi abuelo en Quetzaltepeque, municipio de Chiquimula, al ver desfilar a cientos de jóvenes, señoritas, niños y niñas.

Cada una de estas personas expresaban energía cargada de alegría que daba un día esplendoroso. Fue una fiesta de colores y de música entre las estrechas calles de este pueblecito del cual guardo miles de recuerdos y anécdotas en donde ese día, también desfilaron sobre mi sien, sus rostros. Unos ya se fueron y otros vamos en camino.

Cada esquina de ese pueblo guarda un cuento, una historia, miles de carcajadas de los chistes que contábamos, picardías y chismes que se inventaban para hacer más atractiva la vida cotidiana. Las conversaciones en el parque acerca de multiplicidad de temas y está en el canasto de los recuerdos, el día que un día jóvenes entonces, organizamos un festival de la juventud. Mostramos en un salón regado de pino, las pinturas del legendario grupo estético VERTEBRA, con obras de Roberto Cabrera, Elmar Rene Rojas,  Marco Augusto Quiroa, quienes estuvieron en el lugar. Recitales con el desaparecido poeta Roberto Obregón y otros grandes de las letras guatemaltecas. Fue un día memorable.

Ahora volví a ver la niñez y la juventud, que mayoritariamente llegan de las comunidades o aldeas del pueblo. Sus rostros brillan. No hay cansancio ni aburrimiento y los tambores de la fiesta independentista suenan junto a trompetas y trombones, marchas para desfilar con paso firme, en tanto las jovencitas acompañadas de música caribeña, hacen sus gracias de bailarinas al compás de los sonidos.

Después de ver con profunda satisfacción el paso de las nuevas generaciones frente a mis ojos, empecé desde la admiración del acto de energías desbordantes, a pensar acerca del futuro de esta muchachada. Cuáles son los senderos por donde caminará tanta diversidad de inteligencias. Deportistas los habrá en potencia, artistas, científicos, poetas, literatos, emprendedores, matemáticos y filósofos. ¿Quién les abrirá la puerta para que esas inteligencias no se apaguen en el silencio de la noche?

De regreso a casa, me he debatido entre los recuerdos, el entusiasmo de esa alegría juvenil y el desamparo del futuro. Luego pensé en algunos paisanos que tienen sus centavos y que a lo mejor ellos podrían ser los grandes promotores de esta potencial inteligencia que vi desfilar por las calles de Quetzaltepeque. Desarrollar por ejemplo, iniciativas de emprendimiento y convertir a este pueblo en un modelo nacional en el que priven centros de innovación tecnológica, desarrollando el recurso más preciado de la sociedad, como lo es la inteligencia. Ejemplos de éxito en este sentido. los hay en el mundo, de los cuales podríamos emular.

Pero y a su vez, también pensé que es un lugar ideal para dar asiento a un centro como INTECAP, el cual se podría regionalizar impulsando la innovación tecnológica, como  el motor de su quehacer, lo cual incidiría ampliamente en el desarrollo económico de todos esos lugares.

Lo más triste que se cruzó por mi cabeza, fue que migraran al norte o se convirtieran en carne de cañón de los ilícitos que pululan en estas regiones o bien sentiría una gran amargura, ver estas inteligencias languidecer porque la sociedad no les ofreció el espacio para ser más creativos y coadyuvar así, a construir una patria más linda y afectiva.

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