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Ser niño en Guatemala…

Lugar Hermenéutico

Sin duda alguna esta debiese ser la época más linda que cualquier persona recuerde a lo largo de su vida, pues además es fundamental en la conformación del carácter, personalidad y desarrollo del próximo adolescente y consiguientemente en el adulto del mañana.

Sin embargo, es difícil pensar en una sociedad de adultos sanos, desarrollados y comprometidos con un mejor país cuando su niñez presenta datos como los revelados en el informe publicado el año pasado por la organización Save the Children.  

La referida investigación denominada “Las múltiples caras de la Exclusión” presenta una clasificación de 175 países según la mayor o menor gravedad de las amenazas que enfrenta la infancia como resultado de problemas vinculados a la salud, desnutrición, exclusión de la educación, trabajo infantil, entre otros.

En esta investigación Chile es el país mejor situado de latinoamericana y el caribe seguidos por Bahamas, Barbados, Cuba y Costa Rica que completan la lista de los 5 países donde solo “algunos niños pierden la infancia”.

Lo terrible de este informe es leer que el país con el peor desempeño es Guatemala en materia de cuidado y protección a la niñez.  Luego en la región le siguen Honduras, Venezuela, Haití, Republica Dominicana, El Salvador y Colombia donde según el referido informe “muchos niños se pierden la infancia”.

En el caso de nuestro país se mantiene una tasa extremadamente alta de desnutrición, casi la mitad de los niños menores de 5 años tienen retraso en el crecimiento.  Solo este indicador basta para advertir cómo será la Guatemala del 2050 de no intervenir agresivamente en el cambio de la tendencia de esta curva perversa.

Desgarra pensar en el trabajo infantil como una problemática que Guatemala no ha podido enfrentar por décadas, más bien es una situación que año con año se agrava cada vez más tal como lo revelan datos de la Organización Internacional del Trabajo.

Mas que la responsabilidad de un gobierno, esta es una responsabilidad de toda la sociedad, las instituciones del gobierno, las universidades, las iglesias, los sindicatos, las ONG, etc.  Se debe priorizar el cuidado y protección de los que están llamados a ser los ciudadanos del mañana.  Una sociedad que no atiende a sus niños está condenando su futuro, así de agudo.

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