Home > Columnas > ¿Por qué Dios lo permitió?

¿Por qué Dios lo permitió?

Emunah

Seguro que te lo has preguntado muchas veces: ¿Por qué si Dios es bueno, tan poderoso, y nos ama tanto permite las dificultades, las tragedias y la partida de nuestros seres queridos? Una pregunta tan común, pero muy difícil de responder, ya que a pesar que nos den una respuesta razonable, considero que nunca nos sentiremos satisfechos.

El sufrimiento abre la puerta a tantas preguntas, toca la fibra de las emociones, y puede llevarnos a un mundo de confusión, soledad y desanimo. Queremos saber la causa y por lo general culpamos a Dios. Sería presuntuoso creer tener la respuesta ya que el dolor en sí, es un misterio. Pero estoy seguro que por muy grandes y difíciles que sean nuestras luchas, desafíos y circunstancias podemos estar seguros de que en Dios encontramos refugio, consuelo y salvación.

Job sufrió tragedia tras tragedia: la perdida de sus riquezas, la muerte de sus hijos, una enfermedad terrible, la crítica de sus amigos, entre otros. Durante muchos meses soportó grandes calamidades, como buen hijo de Dios se mostró sumiso; pero con el sufrimiento, siendo parte de su vida diaria, su confianza de que Dios estaba a su favor menguó. Al tratar de defenderse de las acusaciones de sus amigos, Job empezó a insistir en su propia justicia y a protestar sobre la justicia de Dios.

Sin embargo en el proceso, Job logró entender que Dios no era el causante de las cosas malas por lo que dijo “Escúchenme, hombres entendidos: ¡Es inconcebible que Dios haga lo malo, que el Todopoderoso cometa injusticias!”. En su dolor, en medio de sus dudas, sintiéndose una víctima, Job decidió someterse a la sabiduría y bondad de Dios y aferrarse firmemente a sus promesas. Al hacerlo pudo encontrar la paz, y la cordura y eso le permitió tener un encuentro con Dios.

Quizá no haya mayor tropiezo para la fe en Dios, que la presencia del dolor y del sufrimiento. Sería arrogante querer tener una respuesta intelectual a la pregunta sobre el dolor; ya que ni la respuesta más razonable evitará que ese sufrimiento se desvanezca o se haga más tolerable. Ni Job ni sus amigos entendieron en su tiempo, las razones de porque tanto sufrimiento. De hecho, cuando Job finalmente es confrontado por el Señor, Job se queda callado, dándose cuenta que el hombre es insignificante cuando se lo compara con la grandeza de Dios.

A pesar que sus amigos intentaron convencerlo de que Dios estaba castigándolo, y aun con su gran sufrimiento Job decidió confiar en la bondad, justicia y el amor de Dios. Con su testimonio dió ejemplo de que a pesar de las diversas circunstancias adversas de la vida, los seres humanos aún con todas nuestras debilidades si podemos aferrarnos a Dios por fortaleza y así mantener viva la esperanza de su salvación.

Así que lo único que si puedo aconsejarte es que te refugies en Dios, entrégale todo ese dolor, y empieza a alabarlo y a adorarlo. Confiemos en que aún en esas experiencias negativas Dios nos ayudará y las usará para bendecirnos a nosotros y a los demás. Aunque son situaciones que anhelamos terminen rápidamente, no debemos negarlas ni mucho menos dejar de aprender de ellas. Es en medio de ellas que maduramos, se fortalece nuestro carácter y nuestra fe; y es donde su nombre es glorificado, porque todo lo podemos en Cristo que nos fortalece.

En este mundo corrompido el sufrimiento toca la puerta de todos, sin excepción alguna. Así como Job entendió la soberanía de Dios en su vida, nosotros debemos entender que en esta vida tendremos aflicción; pero Dios siempre estará con nosotros para ayudarnos, consolarnos, animarnos y en el proceso él cambiará nuestra tristeza en gozo. Esa es la verdadera respuesta al sufrimiento, que ante en todas las cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Aun cuando no entendamos el ¿por qué?, debemos confiar y descansar en Jesús y creer que en su sacrificio él nos ha regalado la salvación y la certeza que viviremos algún día en un lugar en donde el dolor, el sufrimiento, ni la muerte existirán. Ahí, en esa cruz, en ese día de tan inmenso dolor y sufrimiento, su gran amor por nosotros no sólo quedo demostrado, sino que nos revela que el sufrimiento experimentado aquí en la tierra, no se compara con el gozo ni con la alegría venidera.

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida…tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob.” “Convertiste mi lamento en danza; me quitaste la ropa de luto y me vestiste de fiesta, para que te cante y te glorifique, y no me quede callado. ¡Señor mi Dios, siempre te daré gracias!” Salmos 46 y 30.

TEXTO PARA COLUMNISTA

Lea más del autor: