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Globalización & capitalismo

Sueños…

La globalización es un proceso real y complejo que responde a los avances económicos, políticos, culturales y de control del ser humano sobre la Tierra. Cada día la omnipresencia del ser humano rompe todos los diques, fronteras y zonas selváticas, generando un gran sistema mundial de confrontación, cooperación social y destrucción de los recursos naturales. Hasta donde llegará la voracidad humana. Hasta el límite de su inteligencia. ¿Podrá construir una sociedad equitativa, respetuosa de la vida del resto de especies y solidaria?, o las profecías de muerte y tormentosos restos de cemento marcarán nuestro fin en el planeta.

En un artículo muy completo el director del BBVA, Francisco González, repasa el concepto y nos prepara para la discusión estratégica de conformar un nuevo orden global. Dice González: “Sin perjuicio de la importancia que el Estado-nación y otras unidades menores siguen teniendo, hoy se reconoce que existen grandes desafíos y oportunidades que sólo pueden situarse en el marco del sistema global o, desde otra perspectiva, dentro del entorno ecológico-natural que Boulding etiquetó tempranamente como la nave espacial Tierra (Boulding, 1970).”

El humano es a su vez un ser individual y un ser social. El Estado tiene una lógica histórica de desarrollo, y en cada momento refleja los intereses de los distintos grupos sociales de acuerdo a las condiciones materiales e ideológicas de los grupos hegemónicos. El mercado es el sistema económico de producción, intercambio y consumo, en el cual se establecen las relaciones entre los distintos sectores sociales con el fin de generar los recursos y los medios para su distribución, de acuerdo con las necesidades y capacidades de cada momento histórico.

Ambos sistemas reflejan distintas necesidades de la población. Que en la época del capitalismo adquiere cierta independencia de los poderes políticos y económicos, y en ese sentido es llamada sociedad civil. Aunque esta relativa independencia es solamente aparente, en realidad, tanto el Estado como el mercado reflejan dos momentos, dos actividades distintas de la sociedad civil: la política y la económica.

Al capitalismo no le puede acusar de no crear riqueza para todos, si se le puede condenar por crear excesos de riqueza, y una eficiencia tan abierta, un uso tan intensivo de los recursos, que más bien ponen en peligro la existencia del planeta. Los cambios en los procesos de producción se realizan simultáneamente con las transformaciones de los sistemas sociales y políticos. Al final no se sabe quien va primero, si un cambio social, en la cultura, la idiosincrasia, la ciencia, la innovación, va primero, o es por el contrario un avance político en las formas de organización del poder social, y la institucionalidad la que permite el progreso, o si es simplemente el avance en las formas de productividad las que acicatean el avance político.

La organización social que recibe el nombre de capitalismo, que es la organización social en la que nos desenvolvemos, tiene su forma superior en la creación simultánea de cuatro grandes componentes: un sistema productivo (con empresas públicas y privadas), basado en la competencia y la eficiencia; un sistema social (educación básica para todos, salud y bienes y servicios básicos -agua potable, electricidad, acueductos, alcantarillado); un sistema político de democracia representativa (pluralista, laico, con elecciones periódicas, respetuoso del derecho y con el reconocimiento de los derechos humanos), y un sistema ambiental (convivencia con la naturaleza, tratando de preservarla, como condición sine qua non de la vida).

Nuestra época, la del capitalismo, simplifica los problemas, gracias al avance de la ciencia y la tecnología, permitiendo que podamos encontrar soluciones eficaces a la mayoría de problemas por medio del consenso, la aplicación del método científico y la racionalidad en las relaciones humanas.

En su Dialéctica del iluminismo, Hockheimer y Adorno dicen “…Lo que nos habíamos propuesto era nada menos que comprender por qué la humanidad, en lugar de entrar en un estado verdaderamente humano, desembocó en un nuevo género de barbarie.” Afortunadamente también hay visiones optimistas, como las de Betty Marroquín, quien en sus comentarios “Globalismo y socialismo”, partes 1 y 2, deja una ruta para discutir abiertamente el futuro de la república guatemalteca con visiones encontradas, contrapuestas, pero que buscan una solución común. Construir un país que supere el subdesarrollo y se ponga en marcha.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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