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octubre 17, 2019

Como padres, pensemos el futuro

Permítame estimado lector, entrar en una etapa en la que me aleje un tanto de la vileza de nuestra permanente coyuntura, marcada fundamentalmente por la política, los políticos y sus primos hermanos de la sociedad civil y los actores – artistas circenses – del dizque, liderazgo económico en el país, un tanto también acompañados por una gran parte de la dizque “prensa independiente” que presionada por el billete, luce estar haciendo bonos con los futuros gobernantes. En fin, intentaré tomar un poco de aire fresco abordando temas que deben interesarnos.

El FMI nunca debió haber existido

Por cierto, creer que existen impuestos mejores que otros no tiene sentido. Todos empobrecen ya que, por la ley de marginalidad, son derivados hacia los pobres subiendo precios, bajando salarios, etc. Y no entender que el FMI prolonga la vida de gobiernos fracasados con fondos públicos es escapar a la realidad. Los gobiernos deben responder a la eficiencia del mercado y, si no lo hacen, deben desaparecer, no ser financiados.

La lucha por la libertad

Quizá nuestra esperanza más inmediata se ubique en reformas radicales en nuestra estructura político-constitucional, pero con la advertencia que deben ser encaminadas a consolidar efectivamente los mecanismos de garantía y defensa de los derechos de los ciudadanos, los límites al ejercicio del poder público y los debidos frenos, contrapesos y controles entre todas las instancias del poder público. Hoy vivimos en un contexto donde los poderes del estado, incluida la corte de constitucionalidad, sistemáticamente abusan del poder que les ha sido confiado y donde los mecanismos de control resultan inútiles o inexistentes.

Ayudemos a los campesinos en general

Algunos diputados se olvidan de apoyar a la gente de sus departamentos a los cuales representa y solamente salen a vociferar en épocas de elecciones incumpliendo lo que a los campesinos les han ofrecido. Ya es momento que cambiemos la cultura los guatemaltecos y aprendamos a humanizarnos más, a hermanarnos más, a ayudarnos mas y sobre todo que aprendamos a reclamar nuestros derechos y cumplir con nuestras obligaciones.