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La evaluación debe ser una constante

Guatemala Al Rescate

La Seguridad Nacional no es sinónimo de militarismo o de actividades de defensa nacional como en algunos casos se pretende hacer creer, la seguridad nacional tiene como fin primordial proteger los objetivos nacionales, ya que estos son la síntesis y las aspiraciones de un pueblo expresado en la Constitución Política de la República, la que a su vez garantiza el desarrollo y proporciona seguridad al proyecto de nación.

Una de las actividades más preocupantes de la criminalidad organizada es el narcotráfico, y en la actualidad este  se ha convertido en uno de los problemas más desafiantes en el mundo por su carácter transnacional, así como por su capacidad operativa y financiera, actividad criminal que traspasa fronteras como un encadenamiento delictivo en el que participan productores, procesadores, transportistas y distribuidores, estructuras criminales que ha variado sus actividades delictivas a otros ámbitos como el tráfico de migrantes, trata de personas, tráfico de armas, lavado de dinero, etc., son estructuras complejas, que no es posible situarlas en un solo territorio por su naturaleza transnacional, ni tampoco se pueden considerar un asunto propio de seguridad pública por el poder y la incidencia que tiene en los lugares en donde operan, por lo que llegan a constituir una amenaza al Estado de Derecho y al sistema democrático de cualquier país.

La experiencia ha demostrado que para lograr efectividad en el combate al narcotráfico se requiere de acciones ordenadas y renovadas, y sin lugar a dudas, lograr acuerdos de cooperación entre los Estados, ya que a la fecha aunque hay muchos intentos de ayuda mutua, no se ha alcanzado un grado suficiente de articulación regional o internacional, lo que obliga a los países a replantear una estrategia nacional y regional que dé resultados para contrarrestar su poder.

Las políticas nacionales y de cooperación regional deberán estar enfocadas a la reconstrucción de instituciones de policía y del sistema de justicia que son de especial relevancia para la estabilidad de los pueblos, aunque a la fecha se han logrado impulsar mecanismos de cooperación en materia de seguridad y justicia, es vital impulsar el bienestar y el desarrollo del país, y de manera especial las zonas fronterizas, así como fomentar la cultura de la legalidad y el respeto a los derechos humanos.

Hace pocos días el Estado mexicano enfrentó a un grupo de narcotraficantes en Culiacán capital del estado de Sinaloa, en donde grupos criminales atacaron distintos puntos de esa ciudad generando un ambiente de pánico y terror en la población, por lo que el gabinete de seguridad de México, tomo la decisión de suspender las acciones operativas de las fuerzas de seguridad del Estado para salvaguardar la vida e integridad de la población en esa área, decisión política en la que hay acuerdos y desacuerdos entre analistas, políticos y pobladores de México.

Al final en Guatemala el consejo nacional de seguridad, debería de  estar realizando una evaluación seria sobre los acontecimientos sucedidos en Culiacán, México para visualizar a futuro el alcance de los grupos de criminalidad organizada en ese país, y como este tipo de hechos podría afectarnos de no tomar en nuestro país las medidas necesarias en materia de seguridad y de justicia.

De allí la importancia de que nuestras fuerzas de seguridad mejoren su trabajo a nivel local y regional, fortalezcan sus agencias de inteligencia, y se coordine el trabajo con el resto de las instituciones de justicia para lograr mejores resultados, y por último a las fuerzas de seguridad del Estado,  se les debe de dotar del equipo necesario, la tecnología adecuada, los elementos humanos requeridos de acuerdos a los estándares internacionales  militares y policiales para poder enfrentar este flagelo transnacional.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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