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La falacia de las dictaduras democráticas

Barataria

Hace precisamente ocho días, el domingo 20 de Octubre la población boliviana acudió a las urnas para elegir mediante el voto entre el continuismo y el continuismo.  Los candidatos con mayores posibilidades de llegar o continuar en el poder era el Presidente Evo Morales y el Ex presidente Carlos Meza.  Anteriormente a la elección el señor Evo Morales había convocado a un referéndum con el objeto de que la población se manifestara si estaba de acuerdo en que el señor Morales podría presentarse a otra reelección, pero la población voto a favor del NO, sin embargo como las cuentas no le salieron al señor Evo Morales, aún y con el voto NO para una nueva reelección de todas manera se postuló nuevamente al cargo.  Al margen de las alegaciones de fraude electoral en Bolivia y la manifestación de la misma Organización de Estados Americanos –OEA- indicando sus serias dudas sobre la victoria en una sola vuelta de Morales para un nuevo mandato presidencial en Bolivia y las propias de él indicando que ahora si respetaría el resultado, luego de que ya lo proclamaran ganador.  Es de llamar la atención a la tendencia, cada vez más global, de los países latinoamericanos en “secuestrar al Estado” para que se impongan dictaduras mediante reelecciones cada vez más viciadas que en realidad no respetan la voluntad popular, sino que siguen sus propios propósitos.

Las democracias en Latinoamérica son muy débiles debido a lo endeble que son los Estados y no terminan de solidificarse.  Se ha pasado de las dictaduras de facto, en donde por lo regular el Ejercito provocaba un Golpe de Estado y luego había una transición larguísima que empoderaba a los militares bajo esa dictadura hasta que venían los vientos democráticos que permitían al Estado regresar a la institucionalidad.  Sin embargo, hoy en día muchos gobernante han llegado al poder con un gran apoyo popular que lo han canalizado para sus aviesos fines se plantean modificar la Constitución para obtener la reelección que no estaba permitida o bien utilizar a la Sala Constitucional del poder judicial para que les permita mediante “una resolución a la medida” reelegirse y con esto están planteando una verdadera “Dictadura Democrática”.  Casos en Latinoamérica hay muchos, allí tenemos a Venezuela, Ecuador en su momento, Bolivia en la actualidad, Argentina, Brasil en su momento, Nicaragua con una dictadura familiar y Honduras con un Presidente reelecto mediante una marrullería judicial y hasta acusado de Narcotráfico.

Que más le falta a Latinoamérica para que las crisis continúen.  Estamos ante una democracia que parece un juego perverso, en donde el pueblo es convocado cada cierto tiempo a ir a las urnas pero ¡Oh Sorpresa!! Todo esta preparado, listo para que continúe en “juego democrático”.  Nuestras democracias, como la guatemalteca se reduce a ir a votar cada cuatro años, elegir autoridades y decepcionarnos de que es mas de lo mismo, para que después de cuatro años, vuelvan “nuevas caras, con mismas mañas y mismos perversos detrás de ellos” a hacer de las suyas.  Eso en realidad no es democracia, porque la democracia se manifiesta a través de la fortaleza de las instituciones, el respeto por la ley de parte de quien ejerce el poder, comprometido a cumplir con el régimen de legalidad.

Siempre me da hasta risa ver como personas como Evo Morales, Daniel Ortega, Orlando Hernández para mencionar algunos pero hay muchos más, cuando iniciaron su primer mandato juraron respetar el régimen Constitucional pero en el camino lo primero que hicieron era modificar ese régimen gracias al apoyo popular que se tuvo.  Pueda ser que algunos de los que ahora llevan dos o tres periodos en el poder hayan hecho mucho por la patria que tienen, pero eso no los exime de la traición al pueblo, porque la alternabilidad en el ejercicio del poder público es uno de los pilares fundamentales de las democracias sólidas, algunos citan algunas otras realidades para justificar sus propias fechorías, pero en realidad no podemos llamar democracia a un sistema en donde se manosea el régimen constitucional.  Aquí mismo en Guatemala ya tuvimos los primeros avisos de lo que puede llegar a suceder cuando una institución como la Corte de Constitucionalidad manosea la Constitución descalificando a muchos candidatos tanto así que a un candidato que aparecía en quinto lugar en las encuestas llego a ganar la presidencia porque así lo dispuso el voto de unos Magistrados Perversos y no el voto popular.  El día de mañana, no nos extrañemos de que una Corte de Constitucionalidad vaya a decidir que un Presidente en ejercicio del poder puede reelegirse, porque cuando la institucionalidad de un país esta al servicio de un grupo o poder de hecho esto es lo que pasa, sino veamos lo que ha ocurrido con la República hoy en día en que tenemos un poder judicial de facto, porque los honorables magistrados decidieron truncar los procesos hasta nueva orden.  La falacia de la dictadura democrática inicia por “secuestrar” las instituciones y únicamente dar las migajas del voto popular al pueblo que deberá conformarse con esperar otros cuatro años más.  ¿Cuándo vamos a despertar?.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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