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¿Por qué no tengo prosperidad material?

Emunah

La prosperidad material podría solventar tantos problemas y hacernos la vida mucho más fácil por lo que no es de extrañar que la mayoría de gente la asocie con bendición divina. Es que es una realidad que cuando batallamos para satisfacer las necesidades básicas: alimentación, vestimenta, vivienda y salud; el dinero viene a ser un buen aliado para nuestro bienestar.

Sin embargo, creer que la escasez financiera simboliza no contar con la bendición de Dios es una falacia. Tenemos el concepto de que al pedir a Dios, él está en la obligación de bendecirnos con salud, prosperidad y muchas cosas más. Es cierto que la Biblia enseña que “todo lo que pidamos en oración, creyendo, lo recibiremos”; pero también nos indica que hay un balance, por lo que nos dice “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”.

Así que creer que mediante confesiones positivas de fe, tenemos el derecho de recibir toda clase de bendiciones, no armoniza del todo con la Biblia; ya que la misma nos muestra que lo que Dios espera es que hagamos su voluntad. Este tema se hace algo complejo, porque aunque es correcto que la Biblia nos enseña a tener una fe inquebrantable, el problema es que muchos tenemos fe en la fe y no necesariamente en Dios.

Tener fe en Dios significa, que no forzosamente Dios nos dará lo que estamos pidiendo; sino confiar en que él hará lo correcto y el resultado será bueno. Dios desea que dependamos de él; que dejemos el orgullo, la arrogancia y la autosuficiencia para ser guiados en cada paso a ese propósito que el ha planificado para bendecirnos.

Cuando suponemos que los favores de Dios se obtienen mediante lo que digamos, prácticamente estamos poniendo el poder de Dios a nuestro servicio. Creer que buscar a Dios se traduce en buena salud, prosperidad y todo lo que necesitamos; es dar crédito a un evangelio donde el hombre es el centro del mismo. Si eso fuera cierto, todos optarían por seguir a Cristo con la motivación de obtener todo lo que siempre han deseado.

Es cierto que Dios bendice y desea prosperarnos porque nos ama y quiere que tengamos lo que realmente necesitamos, y podamos disfrutarlo siendo generosos y agradecidos con él. La misma Biblia da testimonio de las múltiples formas en que él suministró a su pueblo, y bendijo a siervos fieles con riquezas. Pero como mencioné anteriormente, Dios mantiene un equilibrio, y por eso indica que no nos afanemos en nuestras necesidades materiales, sino que busquemos primeramente el reino de Dios y su justicia.

Para mantener ese balance, la Biblia también contiene numerosos ejemplos de hombres fieles, obedientes y adoradores de Dios que eran pobres. Por ejemplo, no hay ningún documento histórico que diga que alguno de los discípulos de Cristo haya llegado a ser rico, y eso no implicaba que estaban fuera de la voluntad de Dios o que no tuvieran fe. Las bendiciones que Dios quiere regalarnos, son principalmente de carácter espiritual; por lo que no se puede tomar la prosperidad material como una medida de fe, o estar bajo la cobertura de Dios.

Por ejemplo, Jesús dijo que no nos enfoquemos en los intereses humanos y más bien busquemos las riquezas espirituales. Advirtió que al buscar incesantemente los bienes materiales se cae en la pobreza espiritual “Dices: ˋSoy rico; me he enriquecido y no me hace falta nada´; pero no te das cuenta de cuán infeliz y miserable, pobre, ciego y desnudo eres tú.” Pero exaltó a aquellos que sin importar sus circunstancias, buscaban y adoraban a Dios de corazón “Yo conozco tus obras, tu tribulación, y tu pobreza, aunque espiritualmente eres muy rico.”

La Biblia coloca el énfasis donde debe ir, en los valores espirituales, ya que la meta es la salvación de nuestras almas; y las bendiciones materiales de parte de Dios son un extra. Jesús sobresaltó esta verdad básica cuando después de haber ayunado cuarenta días, tuvo hambre; y su enfoque no fue satisfacer su propia necesidad sino en hacer la voluntad de Dios. En ese ayuno a Jesús se le ordenó usar el poder de Dios para su propio beneficio, más sin embargo el respondió escrito está: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios“.

Si aceptamos que Dios es el dueño de todo, y que nosotros simplemente somos administradores de todo lo que el nos da, entonces seremos agradecidos con lo que tenemos, seremos de bendición y glorificaremos su nombre. Así que nuestro enfoque no debe estar en ¿Por qué no tengo prosperidad material? sino más bien en que Dios debe ocupar el primer lugar en nuestra vida y que la prosperidad que enriquece se encuentra en la Palabra de Dios, y en aplicar los principios que están en ella para vivir una vida en abundancia que agrade a Dios.

“Bienaventurado el varón…que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará” Salmos 1:1-3.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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