¿Por qué tantos plásticos?

Resulta usual que tras algún evento masivo, marchas, fiestas, celebraciones, una vez culminadas estas, nos demos cuenta como constancia gráfica, visible, palpable, tangible que la actividad se realizó, inclusive con la posibilidad de calcular a grosso modo la cantidad de participantes, por la cantidad de bolsas plásticas que quedan en la grama, en la calle, hasta en los árboles productos de los vientos, como huella prehistórica de que por ahí pasaron una cantidad significativa de personas que se divirtieron unos, protestaron otros, pero… ahí quedó como un alto contaminante no degradable los empaques de agua ¿pura?, confiterías diseminados a lo largo de kilómetros y kilómetros y que obviamente contrastan no solo con la belleza de la naturaleza viva, sino que afean, dándonos una señal de ser poco cuidadosos, por decir una palabra conservadora.