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Aclarando el agua sucia

Mirilla Indiscreta

Insistir en enderezar lo torcido tiene un propósito rectificador, sano, constructivo y de buena fe.

Es difícil entenderlo, especialmente, para quienes obnubilados por el veleidoso calorcito del poder, se apegan a su engañosa tibieza sin reflexionar si proviene de un fuego santificado y purificador o del perverso infierno.

Pero así somos: Más vale pájaro en mano, que cien volando, sin percatarnos (la ambición es así) si se trata de un pajarraco de rapiña con color de zopilote o un precioso y multicolor colibrí.

Cuando del poder se trata los únicos pájaros que enamoran y envician por las consecuencias inmediatas de su encanto… Son los Quetzales y en grandes cantidades.

Pero siempre es oportuno apelar con patriótica insistencia, que se apegue, aunque sea un poquito, el influjo del poder a los principios y valores, que cada vez con más sonoridad, gritan los pueblos en todas las naciones, exigiendo una cobertura ética a quienes por oportunidad, selección, designación, o quienes cada vez menos, lo sean por elección, deciden con su poder delgado o detentado el destino de los demás.

No es suficiente, que por desencanto o desgano, ignorancia, cansancio o rendición ante lo imposible, los pueblos, como el caso de Guatemala, sean humillados por aplanadoras cínicas y sin escrúpulos, de intereses perversos, nacionales y extranjeros, coludidos en distintos frentes y ante sus ojos y sin su consentimiento ni complicidad, hayan manoseado sin consecuencias, el proceso electoral recién pasado.

Afortunadamente todavía hay una luz en el escalofriante túnel, ya que aquel proceso, aún es rescatable parcialmente, por no estar concluido, y sí, dadas las condiciones para restaurarlo, ya que penden decisiones judiciales, que tienen en sus manos todavía, la oportunidad de aclarar el agua sucia en el que sumieron la voluntad popular.

No se puede pasar inadvertida, una página de nuestra historia, que pesa y pesará aún más, sobre el futuro gobernante, cuando quiera apelar a la Unidad Nacional, y le recuerden, para fomentar la desobediencia y anarquía, que fue juramentado por un Organismo Legislativo espurio, producto de una maniobra realizada en el Registro Electoral, frente a los ojos de todos los Fiscales de los Partidos Políticos, que en el Parque de la Industria, realizaban el escrutinio de los votos en acuerdo con los integrantes del Tribunal Supremo Electoral, que ese día –domingo por añadidura- con alevosía y ventaja, declaraban a traición, válidos los resultados electorales.

Ilusos, los Fiscales, eran sorprendidos sin derecho a réplica, con esa maniobra.

Ellos cotejando actas que ya demostraban un escandaloso fraude electoral.

Los otros declarando válido un resultado que no había sido cotejado ni con las actas ni con los votos.

Más de un millón de votos escamoteados por la trampa instalada en el sistema de cómputo, haciendo dignatarios, parlamentarios centroamericanos y alcaldes al margen de la voluntad popular.

Con aquella espuria declaración realizada en el edificio del Registro Electoral, se consumaba una afrenta delictuosa al Estado de Legalidad y de Derecho.

Nuestra Constitución Política de la República, ya en esos momentos totalmente vulnerada era, como continuó siendo, reducida a escombros constitucionales.

Y siguió la Feria del Delito Constitucional.

Hace quince días, mediante una Opinión Constitucional, que no es de obligado cumplimiento, induciendo y justificando, que los Magistrados de la Corte Suprema de Justicia y del Organismo Judicial, se sumaran, al Golpe de Estado en Proceso Permanente de Consumación (GEPPC) – para estar a la moda de reducir todo a siglas cada vez más confusas- extendiendo arbitraria e ilegalmente el período de su mandato. Incorporando oficialmente al Organismo Judicial al Estado de Facto (Estado de Hecho no de Derecho)

Pero afortunadamente previendo desacuerdos operativos, en la cúpula injerencista, ilegal y golpista, la providencia dejó por allí, caminos de terracería para que juntos los transitemos y regresemos a la autopista restaurada de la legalidad en proceso de convalecencia.

No es preciso que se repitan las elecciones de Alcaldes y Diputados para no desestabilizar ese segmento de aliados oportunistas de la ilegalidad.

Damos por sentado como medida preventiva de estabilidad, que tampoco se repetirán las elecciones presidenciales.

En la segunda vuelta, aún con los vicios insalvables de la primera, se acreditó un Presidente Electo, quien bajo estas nuevas circunstancias debería tomar posesión de su cargo.

No obstante esa condición conciliadora, debieran declararse con lugar, las impugnaciones vigentes en el organismo judicial, en contra del resultado electoral de primera vuelta, obligando para evitar la repetición de las elecciones, se cotejen las actas de mesa y el conteo de los votos, actividad que se realizaría en poquísimos días. Ateniéndose todos, como debe ser, al verdadero resultado de la voluntad popular.

Sin ese recuento de actas y votos de la primera vuelta el Próximo Congreso, será espurio e ilegítimo.

La mecha del barril de pólvora seguirá encendida per l’eternitá signor Presidente.

Y contaminará indefectiblemente al nuevo mandatario de la nación.

Piénsenlo… está en nuestras manos… comenzar a restaurar la República.

A partir de ese momento, pensar o no en una Asamblea Nacional Constituyente que formule las bases de un nuevo Pacto Social será un imperativo a discutir.

Pero demos un primer paso en esa reconciliación que también pasará, por redefinir nuestras relaciones con la Organización de Naciones Unidas y devolverle la certeza jurídica a las decisiones judiciales que deberán ser revisadas de inmediato por ilegales, ausentes de equidad y de justicia, desproporcionadas, sesgadas y arbitrarias.

¡Refundar el Estado, condición más que necesaria para la reconciliación nacional!

¡Parte de aclarar la legitimidad de los electos para representar al pueblo!

¡Cuesta poquito, desahogará y le hará justicia a la mayoría y seguramente le dolerá a un montón!

¡ANIMENSE A ANIMARNOS!

TEXTO PARA COLUMNISTA

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