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La necesidad de un nuevo orden mundial

Sueños…

El proceso de globalización es en última instancia la construcción de un orden socio-económico universal. Es decir, la construcción de un Estado mundial, con su correspondiente gobierno mundial. Como todo proceso atraviesa varias etapas. Se inició con tres momentos históricos esenciales, que se entrecruzan en el tiempo y dan lugar al nacimiento de una nueva organización social de los humanos.

El descubrimiento de América, abrió el espacio para que la cultura europea se convirtiera en la cultura hegemónica del mundo. Permitió el desarrollo amplio de los mercados, generó el mejoramiento de los sistemas de navegación y transportes mundiales, generó nuevos medios de comunicación y amplió las condiciones para una producción en masa. Simultáneamente, el auge de la industrialización, con la aplicación de la ciencia a la guerra y la producción generó el aumento exponencial de la producción en todo el planeta. Las industrias se hicieron más eficientes y competitivas, y el mercado se vió invadido por bienes y servicios en todos los rincones del planeta. Al mismo tiempo, se produjo la catástrofe política, surgió la visión de que los humanos son iguales, que un sistema democrático era superior a las jerarquías eclesiásticas y oligárquicas; los derechos humanos y la democracia liberal se enfrentaron al sistema feudal y lo derrotaron ampliamente. Surgió la globalización.

Hoy esa integración mundial está llegando a sus límites, los Estados individuales, con soberanía e independencia se enfrentan al aparecimiento de un gobierno mundial. Los Estados aislados ya no pueden resolver los grandes problemas naturales y sociales que se acumulan. La sobrepoblación del planeta, el cambio climático, el control del mundo sin recurrir a la guerra nuclear, la destrucción de los recursos naturales, todo nos acerca al holocausto o la construcción de un paradigma de gobierno mundial. ¿Cómo será este gobierno?, ¿democrático, un nuevo feudalismo tecnológicamente avanzado, la vuelta a la inquisición con los controles de los software informáticos?, o será el gran hermano el que controlará las vidas de los humanos en adelante.

Algunas claves las encontramos en un viejo discurso, del año 2013. http://www.alertadigital.com/2013/05/18/david-rockefeller-todo-lo-que-necesitamos-es-una-gran-crisis-y-las-naciones-aceptaran-el-nuevo-orden-mundial/. Allí, el gurú centenario David Rockefeller decía: “Todo lo que necesitamos es una gran crisis y las naciones aceptarán el Nuevo Orden Mundial”.

Como diría otro gurú famoso, estamos en la etapa del capitalismo financiero-tecnológico, por eso nuestro insigne podía afirmar: “De lo que se trata es de sustituir la autodeterminación nacional, que se ha practicado durante siglos en el pasado, por la soberanía de una elite de técnicos y de financieros mundiales”.

El asunto es que los grandes estrategas no se quedan en disquisiciones y discursos vacíos. Pasan a la acción. En su libro del tablero mundial Zbigniew Brzezinski, afirmaba prácticamente que había que destruir los Estados del medio oriente, para controlar toda la zona de euro-asia, y que la potencia que lo lograra controlaría el mundo. El asunto va más allá, luego de cumplir en gran medida el proyecto de desarticular los Estados del medio oriente y el norte de África, se pasó al desmembramiento de otros Estados.

La serie de Estados fallidos de centro y Sudamérica ya empezó. Tanto los que se autocalifican de izquierda como de derecha están en este momento sumidos en la crisis. Pero no en el cambio de unos funcionarios por otros. Sino en la fractura social que genera la coexistencia de mandos y grupos sociales que se autoproclaman los verdaderos representantes de naciones que no existen. Por un lado Bolivia, Venezuela, Nicaragua; por otro Ecuador, Argentina, Chile, Brasil, todos son parte de un experimento global. No pueden, no quieren gobernarse a sí mismos, generan desbalances y crisis globales, necesitan de alguien externo que los gobierne.

Es obvio. El poder y el control financiero y tecnológico de los 8 grandes estados nacionales realmente existentes Estados Unidos, Rusia, China, Israel, Alemania, Francia, Inglaterra y Japón, que han construido un sistema de capitalismo de Estado, cogobernado por gobiernos y un grupo de grandes empresas transnacionales (alta tecnología, telecomunicaciones, industrias globales y principalmente un pequeño grupo de grandes bancos), son el centro de lo que hoy se llama gobernanza. Es decir, el gobierno conjunto de instituciones de gobierno y poderosas empresas privadas.

Las condiciones de vida en el planeta están amenazadas. Actuar para preservar la vida en el planeta, no solamente la del ser humano, sino de todas las especies que aún quedan es un reto existencial. Será que la nueva religión, el humanismo, será la encargada de acompañar la destrucción del planeta, o el ser humano comprenderá la necesidad de preservar la vida y dignidad de todos los seres de este mundo. Por primera vez el ser humano tiene en sus manos todo el proceso de vida.

Se abren las válvulas del gran debate, habrá que controlar o reducir la población humana; será posible reducir el apetito de consumo irracional; o el humano, convertido en homo deus no tendrá la visión suficiente para controlar su propio poder. Hay que discutir el agotamiento de la democracia; ¿la lógica smithiana-marxista de la productividad podrá ser cambiada por una racionalidad económica que respete la vida y las condiciones ambientales?, ¿volverán las golondrinas religiosas a tomar el poder y determinar la actividad humana?

¡La historia no nos absolverá!

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