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En Guatemala no ha habido genocidio

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En Guatemala jamás ha sido cometido el delito de genocidio, y por ello mismo nadie puede ser acusado de genocida; pero si alguien fuera acusado de serlo, sería imposible demostrar la validez de tal acusación, precisamente porque tal delito jamás ha sido cometido.

El Código Penal de Guatemala declara que “comete el delito de genocidio quien, con el propósito de destruir total o parcialmente un grupo nacional, étnico o religioso”, ejecute cualquiera de los siguientes actos: “muerte de los miembros del grupo”; “lesión que afecte gravemente la integridad física o mental de miembros del grupo”; “sometimiento del grupo o de miembros del mismo, a condiciones de existencia que puedan producir su destrucción física total o parcial”; “desplazamiento compulsivo de niños o adultos del grupo, a otro grupo”; y “medidas destinadas a esterilizar a miembros del grupo o de cualquiera otra manera impedir su reproducción.”

En general, nadie, en Guatemala, ha tenido el propósito de “destruir total o parcialmente un grupo de seres humanos “nacional, étnico o religioso”. En particular, nadie, en Guatemala, con el propósito de “destruir total o parcialmente” un grupo “nacional, étnico o religioso”, ha matado u ordenado matar a miembros de un grupo tal.

Durante la época de la insurgencia guerrillera armada el Ejército de Guatemala pudo haber matado a miembros de un grupo; pero no porque ese grupo fuera “nacional, étnico o religioso” sino porque presuntamente era grupo guerrillero. Quiero decir que no fueron objeto de ataque mortal por haber sido guatemaltecos, o por haber sido quichés o por haber sido presbiterianos. Los guerrilleros mismos que mataron a miembros de grupos indígenas que se resistían a cooperar con ellos, no fueron genocidas; pues no los mataron por pertenecer a un grupo “nacional, étnico o religioso”, sino por oponer esa resistencia. Los guerrilleros fueron asesinos, secuestradores, terroristas y extorsionistas; y deben ser acusados, juzgados y condenados a las penas más severas; pero no pueden ser acusados de genocidas.

Presuntamente el militar José Efraín Ríos Montt, en el año 1982, cuando gobernaba, cometió el delito de genocidio. Su propósito habría sido destruir a una etnia que habita en un territorio de Quiché denominado Triángulo Ixil, constituido por tres municipios vecinos: Chajul, Nebaj y San Juan Cotzal. Y fue acusado de exterminar a 1,771 indígenas ixiles, y sometido a proceso penal, a partir de enero del año 2012; proceso del cual lo rescató presurosa la muerte antes que la demorada justicia.

En el caso de Ríos Montt falazmente se dedujo que había matado indígenas ixiles porque quería exterminar a la etnia ixil. Y hay que denunciar esa falacia: ningún militar pretendió matar ixiles por ser ixiles, sino porque eran guerrilleros. Y el propósito era combatir guerrilleros. No importaba la nacionalidad, ni la etnia ni la religión.

Y si Ríos Montt hubiera pretendido exterminar a la etnia ixil era predecible que, si alguna vez fuera candidato presidencial, ningún indígena ixil votaría por él, y su candidatura sufriría un escandaloso fracaso en los tres municipios que constituyen el triángulo ixil. Y sucedió que fue candidato presidencial. Lo fue en el proceso electoral del año 2003. ¿Qué sucedió en aquellos tres municipios? Aquello que sucedió puede expresarse en cifras.

En Chajul, Ríos Montt fue el candidato ganador, con 4,622 votos. Rodrigo Asturias, salvífico defensor de los pueblos indígenas y candidato presidencial de los exguerrilleros, fue candidato perdedor, con 222 votos. En Nebaj, Ríos Montt fue el candidato ganador, con 6,604 votos. Rodrigo Asturias fue candidato perdedor, con 815 votos. En San Juan Cotzal, Ríos Montt fue el candidato ganador, con 2,225 votos. Rodrigo Asturias fue candidato perdedor, con 165 votos. Parecía que el presunto genocida del triángulo ixil había sido, no Ríos Montt, sino Rodrigo Asturias. ¿Y para ser candidato ganador en el triángulo ixil había que ser exterminador de indígenas ixiles?

El triunfo del candidato presidencial Ríos Montt en el triángulo ixil, en el proceso electoral del año 2003, conexo con la formidable derrota del candidato presidencial de la exguerrilla, Rodrigo Asturias, torna verosímil afirmar que, en general, en Guatemala, durante la época de la insurgencia armada, no hubo genocidio; y que, en particular, no hubo genocidio del cual los ixiles hubieran sido víctimas.

Cualquier ciudadano que sea sometido a proceso penal acusado de cometer el delito de genocidio tendría que ser absuelto, por evidencia del acontecer histórico y por mandato de la justicia.

Post scriptum. Demostrar que fue cometido el delito de genocidio no consiste solo en demostrar que se cometieron actos criminales, aunque fueran los más espantosos del Universo. Se tiene que demostrar que el propósito de quien cometió tales actos era destruir total o parcialmente “un grupo nacional, étnico o religioso”.

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