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La autodestrucción de Chile

Evolución

Hoy estamos presenciando el inicio de la destrucción del modelo económico más exitoso que ha tenido América Latina en las últimas décadas. Los culpables, los enemigos del progreso, aquellos quienes solo pueden imponer sus ideas por medio de la violencia y los incautos que les creen y les siguen en su paso destructivo. Ya el presidente chileno ha indicado que deja abierta la posibilidad de llevar a cabo reformas constitucionales tendientes a destruir el modelo político y económico que hasta la fecha les había resultado tan exitoso y les había ubicado a la vanguardia del progreso y desarrollo en un subcontinente eternamente en vías de desarrollo, cuyo atraso más es ante todo mental de sus ciudadanos y clase política que se aferran a ideologías fracasadas, miserables y destructivas.

Según el diario La Nación de Argentina, como motivo para imponer las reformas constitucionales que se pretenden, se invoca la idea que la constitución chilena actual proviene de la época de Pinochet y se recurre a dicho argumento y a su “espíritu neoliberal” como causal para deslegitimarla. Una de las principales reformas constitucionales que se buscaría imponer se refiere a reemplazar el modelo de un estado subsidiario sustituyéndolo por un modelo de estado asistencialista de corte socialista mucho más intervencionista que lo que ha sido hasta ahora.  Se critica el papel que ha jugado la iniciativa privada en temas como salud, educación, las pensiones y jubilación. Estos dos últimos rubros han comprobado realmente que un cambio de paradigma en el sentido de pasar de un monopolio estatal ineficiente y corrupto que administre la seguridad social y las pensiones a un sistema privado, competitivo, ágil, dinámico y eficiente de capitalización individual, como el que tiene Chile, es un verdadero motor del desarrollo económico. Gran parte del éxito económico de Chile se debe a que su modelo ha contribuido sustancialmente a mejorar las tasas y condiciones de ahorro en el país, con un sistema de pensiones eficiente, seguro y competitivo, lo cual a su vez ha contribuido a elevar los niveles de inversión, clave del éxito y crecimiento económico.

El otro punto crucial concierne a eliminar los candados constitucionales que han sido claves para que el modelo que ha sido funcional y exitoso no sea alterado sustancialmente o eliminado por políticos oportunistas y populistas. A pesar que la constitución chilena ha sido reformada en más de 40 ocasiones, la esencia del modelo económico no ha sido alterada significativamente. El objetivo de los desestabilizadores es reducir los requisitos de mayorías parlamentarias necesarias para llevar a cabo reformas constitucionales, abriendo así la puerta para que los políticos oportunistas y populistas puedan manosear la constitución con mucha facilidad a su conveniencia en el futuro.

Aparte del pretexto citado, se recurre como siempre al pretexto falaz de la desigualdad material. Idea absurda cuyo único resultado consiste en igualar a todos, excepto los gobernantes, en la miseria. Si uno compara la brecha entre los más ricos y los más pobres en las sociedades prósperas, es mucho más grande la distancia que hay entre quienes están en los estratos más ricos y los estratos más pobres. En ese sentido, en las sociedades ricas la “desigualdad” es inmensa. Lo que realmente importa es que el nivel de vida de los pobres en esas sociedades es relativamente alto comparado con otras sociedades, sobre todo con sus clases medias. Otro factor relevante que no se toma en cuenta es que en las sociedades prósperas muchas veces las personas que se encuentran en los índices de riqueza más bajos, lo están al inicio de su vida productiva, pero con el tiempo pueden prosperar y acumular riqueza ya que hay inversión y oportunidades, de manera que al final de su vida productiva se encuentran en una posición mucho mejor a donde iniciaron, lo cual hace que la idea de la brecha de desigualdad sea completamente irrelevante. Esos son los hechos más importantes que niegan o esconden las personas que defienden estas ideas socialistas so pretexto de la desigualdad.

Chile ha tenido un modelo donde, en general, el nivel de vida promedio es elevado y sustancialmente más alto que el promedio de la América Latina. Por citar un ejemplo, la población tanto de Chile como de Guatemala está alrededor de los 16 millones de habitantes, el PIB per cápita en Chile es de aproximadamente 15,300 dólares, mientras que el de Guatemala es de 4,400 dólares. Y son precisamente esos aspectos constitucionales que resguardan el modelo económico y mediante los cuales se ha logrado el desarrollo, los que ahora estos terroristas salvajes pretenden acabar. Es lógico que dicho modelo fuera ideado en el sentido de no poder destruirlo con cierta facilidad, particularmente en cuanto a la idea que la constitución no pueda ser reformada a la ligera, por un lado, y por otro preservar la idea del papel subsidiario del estado en comparación a un estado que pretenda abarcar muchas funciones que realmente no le competen, para las cuales es intrínsecamente ineficiente y corrupto. De imponerse estas iniciativas debido a las presiones y acciones violentas y salvajes de estos grupos mal intencionados, trágicamente veremos que eventualmente ese modelo hasta ahora relativamente exitoso terminará en el fracaso característico de la mediocridad y mendacidad latinoamericana.

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