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Chapinas en política

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Políticamente Incorrecta

Esta semana, Mujeres Conservadoras, una entidad creada por mujeres empresarias para proteger los principios conservadores del derecho a la vida, la familia y el matrimonio como concebido en la Constitución, tuvo la excelente idea de realizar un homenaje a la Señora Ministra de Relaciones Exteriores, la Canciller Sandra Jovel. Cómo mujer, luego de la imagen horrenda que dejaron mujeres como Roxana Baldetti, Thelma Aldana o Sandra Torres (las comadres), la Ministra ha venido a dar un tono elegante, distinguido, ético y patriótico a la imagen de la mujer en este sucio mundo de la política.

Con elegancia, diplomacia y valentía, la Ministra Jovel apoyó el cambio de la Embajada de Guatemala a Jerusalén. Contra todas las apuestas de los “genios” de la política que asesoran a las avestruces, los camperitos, y otras luminarias, la liga árabe no dejó de comprar cardamono de Guatemala por el traslado de la Embajada. Algunos, su servidora incluída, dijimos que todo saldría bien, y oh sorpresa, así ha sido.

La Ministra Jovel tuvo también la valentía de defender la soberanía del país ante intromisiones extranjeras. Hago un paréntesis para explicar por enésima vez, que la soberanía reside en el pueblo y consiste primordialmente en la capacidad de un pueblo de decidir su propio destino por medio del sufragio. Nuestro proceso electoral 2019 podrá ser lo que quieran, pero mal que bien, tendremos un nuevo gobierno en el 2020 como tenía que ser. Eso significa que nuestra soberanía sobrevivió la crisis causada por el Torquemada a la Tortrix, la prófuga corrupTA, y sus secuaces de la izquierda. La Ministra, enfrentando a la jauría de chacales de los ex Cancilleres, etc., procedió contra la ONU, sacó a la luz pública los abusos cometidos por un ente que se auto proclamó omnipotente, y lo hizo sin perder jamás la compostura ante los insultos y los ataques que sufre de los cobardes de la izquierda.

A esos que la insultan, denle gracias a Dios que son libres de expresar sus patanadas en un país que aunque no les guste, aún es eso, libre. Soberanía no tiene nada que ver con el comercio o con pedir asistencia a un gobierno amigo para X o Y tema. Atentar contra la soberanía de un país, como lo establece la Convención de Viena, es inmiscuirse en los asuntos internos de ese país. Eso, es lo que trató de hacer el colombiano guerrillero, y las ratas que con él trabajaron.

Mientras gente como Helen Mack, Norma Torres, etc se han dedicado a hablar pestes de Guatemala en el exterior, la Ministra Jovel se dedicó a transmitirle al mundo que la gran mayoría de guatemaltecos son gente trabajadora, honesta, honrada, que quiere oportunidades para tener una vida mejor y ofrecerla a sus hijos. Se dedicó a contarle al mundo que en Guatemala los bebés son tesoros, que las familias en nuestro país aún conviven como familias, unidas. Sin duda, como en todo el planeta, existen abusos, gente loca que comete crímenes contra los niños, los ancianos etc., pero no es la norma. Son un puñado de enfermos mentales, mientras que la gran mayoría de la población sigue siendo de gente buena, que ama a su familia. La Ministra habló de las bellezas del país, invitando al mundo a visitarnos. Habló de la importancia que tiene para la gran mayoría el derecho a profesar una Fe. Buscó apoyar a sus colegas del gabinete Ministerial en la búsqueda de inversión extranjera para generar empleo. Y sobre todo, defendió la dignidad de Guatemala, como una nación pequeña pero soberana, libre e independiente.

Todo eso para una mujer, en este medio, dentro de este pantano, no es fácil. Sólo cuando se ha pasado por eso se entiende realmente. La gente que lo ve de fuera, vocifera, critica pero no ha caminado ni un día en los zapatos de quien debe tomar decisiones incómodas.

Como mujer, como defensora de la Constitución, la Libertad y la Soberanía, y sobre todo, como chapina que ama su patria y se rehusa a que sea otra Venezuela, agradezco y aplaudo de pie a Sandra Jovel por el buen trabajo realizado. Dios la bendiga, querida Sandra. Un fuerte abrazo. Ah, las falacias ad hominem me tienen sin cuidado.

TEXTO PARA COLUMNISTA

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