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¿Noticias o infortunios?

Emunah

Según su concepto, las noticias se entienden como la información sobre un evento o acontecimientos relevantes, novedosos o fuera de lo común que suceden a nuestro alrededor y se divulgan para el conocimiento público. En sí las noticias contribuyen al saber de la humanidad, y no sólo nos ayudan a estar informados, sino que también pueden ayudarnos a mejorar nuestra calidad de vida y a crear conciencia en la humanidad.

Sin embargo, la desmesura, la manipulación, y la baja calidad informativa no hacen otra cosa que entorpecer el propósito de beneficiar a nuestra sociedad. Hoy en día las malas noticias son más importantes que las buenas, y el término de “noticias” se ha convertido en sinónimo de “malas noticias”. Las noticias con un contexto negativo son el pan diario de los medios informativos; asimismo aquellas con fines comerciales o bajo mandos económicos y políticos.

Actualmente, la mayoría de noticias que consumimos son tóxicas ya que contribuyen a alimentar la injusticia, el odio, la violencia, la inmoralidad, el temor y la desconfianza hacia el prójimo. Aunque no tengo una estadística, cálculo que un 90% de las noticias que recibimos a través de los diversos medios de comunicación acaban relacionándose con hechos negativos: asesinatos, tiroteos, robos, terrorismo, abusos físicos, drogas, huelgas, desastres naturales, recesión económica, entre muchos otros. En fin ya no se pueden ver noticias sin tener la sensación de que estamos viviendo en un mundo lleno de maldad, violencia y desastres.

¿Será que en el mundo no hay noticias buenas? Claro que si las hay, pero esas “buenas noticias” se traducirían en “malas noticias” para los medios de comunicación. Ellos no quieren perder popularidad, por lo que en vez de ser un agente de cambio positivo, se centran en sus intereses mezquinos y en el beneficio económico; y por lo tanto toman ventaja de las preferencias que imperan en la sociedad. Es que por muy duro que suene, la naturaleza humana tiende a exaltar lo malo sobre lo bueno. La Biblia no se equivoca al afirmar que el corazón del ser humano está inclinado hacia el mal.

Mi intención no es minimizar la importancia de los temas que se exponen en los noticieros; mi objetivo es resaltar cómo la suma de malas noticias termina afectando nuestra manera de pensar y actuar. Quizás no nos demos cuenta de ello, pero es un hecho que las noticias que se emiten destruyen nuestra confianza en el ser humano y nos llevan a un estado de alarma de preocupación constante. Asimismo nos hacen más temerosos, incrédulos, e incluso agresivos.

Al consumirlas a diario, van disminuyendo nuestra capacidad de reflexionar, y empiezan a generan una mala salud mental: impotencia, tristeza, injusticia, indignación, apatía, rabia, inconformidad, y hasta un descontento con Dios. Según los expertos, se estima que tenemos unos 60,000 pensamientos al día y la mayoría son negativos, repetitivos y del pasado. Asimismo ellos indican que estos pensamientos influyen en nuestro estado emocional y comportamiento.

Dios nos advierte en Mateo 15 que “del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” Por ese motivo es que hay que tener cuidado con que estamos alimentando nuestras mente, ya que lo que consumimos es lo que reflejamos. No es malo el querer informarse sobre lo que esta aconteciendo a nuestro alrededor,  pero, ¿es necesario saber sólo lo malo? Por lo tanto, mi afán no es culpar a los medios de información, ya que en mayor o menor grado, todos nosotros sentimos cierta atracción por noticias negativas.

Aunque si considero que los medios de comunicación, por formar parte de nuestra vida cotidiana, deberían de ser un instrumento de construcción social, juiciosos en su tarea de informarnos y protegernos como ciudadanos. Siendo cautelosos, responsables y objetivos, dando también realce a aquellas noticias que nos hacer mejores seres humanos, nos animan a ver el mundo con esperanza y sobretodo nos ayudan a construir un mundo mejor.

Asimismo nosotros como consumidores de la información deberíamos enfocarnos más bien en buscar noticias que nos beneficien, y nos ayuden a construir buenos valores. Como dicen “si quieres cambiar el mundo, empieza por ti”; si nosotros cambiamos nuestra manera de consumir la información y nos enfocamos en lo positivo nos estaremos involucrando en un cambio que beneficie a todos. De esta forma crearemos medios de comunicación que se enfoquen más al fortalecimiento del compromiso público y menos a la producción sensacionalista.

Por eso mismo hoy quiero compartirles una excelente noticia, sin duda, la más importante en sus vidas: Dios te ama y ha dado a su hijo unigénito para la salvación de tu alma y para regalarte la vida eterna. Esta buena nueva es suficiente remedio para contrarrestar cualquier mala noticia, darte ánimo, esperanza y una vida en abundancia. ¡Ciertamente, esas son buenas noticias de gran gozo que deben ser compartidas!

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