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¿Difícil trabajar en equipo?

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Ya casi a nivel de saturación, prácticamente en cada anuncio periodístico (digital o impreso), donde anuncian necesidades de personal, entiéndase empleos, una de las competencias que se solicitan por parte de las empresas es: la capacidad de trabajar en equipo. ¿Por qué tanta solicitud de la misma?

Uno de los mayores problemas que se presentan en la vida cotidiana – de aquí la solicitud – es el unir a un conjunto de personas para que cumplan con un propósito organizacional, que si bien las mismas cuentan con necesidades, intereses, conocimientos, experiencias, expectativas y otras series de motivaciones diferentes, la función de la administración será consolidar esta variedad de expectaciones en una misma de bien común y amalgamarlos en un equipo que sienta y viva el mismo horizonte soportado en un mecanismo de comunicación que fluya e irrigue todas las fibras del grupo.

Pero, ¿qué es trabajar en equipo? ¿En qué se diferencia de trabajar en grupo?. Trabajar en grupo es realizar las cosas orientadas por una autoridad  que dirige e indica qué se debe hacer, cómo lo debe hacer y para cuándo se deben entregar los resultados, donde sus integrantes hacen lo que se les indica de manera separada e individual. Posiblemente esta “opción” no conlleve a un trabajo debidamente satisfactorio a la hora de medir resultados. ¿Qué falta entonces? Ello me conlleva al análisis de la definición de trabajo en equipo: “Un equipo es un grupo de personas que trabajan en forma sinérgica para lograr una meta común”.

Cuando las personas trabajan juntas como equipo, cada una se beneficia del conocimiento, trabajo y apoyo de los demás miembros, lo cual lleva a una mayor productividad que la que se lograría por cada persona que la que se lograría por cada persona que trabajara al máximo de su capacidad como individuo.

Un equipo no es casual pero si es causal. Los equipos a diferencia de los grupos son creados con el concepto de efectividad, y no sólo de eficiencia. Para que el equipo sea efectivo, debe asegurarse que cada elemento trabaje a su capacidad óptima y que cada uno colabore para lograr la sinergia que elevará su proyecto desde la plataforma de lanzamiento a su realización exitosa. ¿Y cómo cambiar el concepto de grupo a equipo? Para ello será necesario cambiar la actitud de las personas, y ésta será la clave del éxito.

¿Incluyendo a la autoridad? La respuesta es si. Cuando la autoridad – a cualquier instancia – actúa como facilitador (coordinador o líder) y no como jefe, las personas empiezan a sentirse y luego a actuar como miembros del equipo. A lo anterior será necesario sumar una excelente comunicación que fluya en todas las direcciones de forma transparente, seria. Ojo: si todo lo anterior falla, por la antítesis de un pésimo líder que solo con poder considera que lo pueda lograr, desaparecerá así de sencillo el deseo de trabajar en equipo.

Por otra parte deberá tenerse en cuenta también metas y motivos comunes que permite aunar esfuerzos; conformación de normas de comportamiento que establece límites de interacción para sus relaciones personales y laborales que permita contribuir el logro de los objetivos; el establecimiento de roles que posibilita diversos patrones de liderazgo entre sus miembros de acuerdo a las características personales y profesionales de cada uno. ¿Difícil, complejo? Si ¿Se puede lograr realmente? Si ¿Falta algo más? Si, pero será motivo de otro artículo. Pero en la espera de la publicación de la misma, reflexione usted, ¿si usted trabaja o no aún en equipo?

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