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Algunos diputados, ¿para qué?

Mi Esquina Socrática

De ciertas bancadas del Congreso, lo mismo que de ciertos diputados que integran otras afines al actual gobernante, se acaba de hacer evidente su eficacia para demoler otro gran salto hacia adelante que nos prometía la iniciativa de ley público-privado en torno a la carretera Escuintla-Puerto Quetzal, muy apropiadamente comentada además en la prensa diaria por Alfred Kaltschmidt y Jorge Jacobs, entre muchos otros.

Por otra parte, las incesantes crisis de la aldea global en la que ahora todos vivimos inmersos nos hacen olvidar muy rápidamente nuestras muy peligrosas decisiones colectivas precipitadas.

Aludo aquí al grupo de mentes retrógradas que hace tres semanas dieron de nuevo un tiro de gracia a ese gran proyecto para nuestro desarrollo colectivo. Y la lista pormenorizada de esos diputados dañinos, se la debo a la pluma inteligente y por lo común muy bien documentada de Salvador Paiz, el Director de la Fundación para el Desarrollo, Fundesa, a su turno el brazo económico intelectual más dinámico de nuestro sector organizado. Me permito reproducirla en su integridad ad perpetuam rei memoriam:

“…Los diputados Delia Bac, Sergio Leonel Celis, Oscar Armando Escribá, Mirma Figueroa, Sofía Hernández Herrera, Daniel Portillo, Francisco Tambriz y Tambriz del bloque Alianza Ciudadana; Juan Carlos Bautista de Creo; Alicia Beltrán y Aracely Chavarría del bloque Legislativo Reformador; Edin Leonel, Byron Chacón, Víctor Manuel Cruz, Laura Alicia Franco, Juan Manuel Giordano, Javier Hernández, Julio César Longo, Joel Martínez, Herber Melgar, Marco Aurelio Pineda, María Cristina Quinto, Sandra Patricia Sandoval, Marcos Fernando Yax y Luis Antonio Alonzo del FCN-Nación; Walter Félix de URNG-Maíz; Eugenio González de Todos; Gabriel Heredia, Francisco Lam, Carlos Nájera, Karina Paz, Edgar Reyes Lee, Juan Carlos Salanic, Lucrecia Samayoa Reyes, Luis Fernando Sachinel, Lesly Valenzuela de Paz, Jorge Vargas de la UNE; Julio Lainfiesta de la UCN; Eduardo Zachrisson del PAN; Amílcar Pop de Winaq; y los independientes María Stella Alonzo, Alejandra Carrillo, Edgar Córdova, Boris España, Marco Antonio Lemus, Gustavo Medrano, Augusto César Reyes, German Estuardo, Roberto Villate…”

La aparente “razón”, creo, para decapitar otro importante y necesario aporte al desarrollo vial de Guatemala fue la inclusión en el proyecto de ley del término “público-privado”.

Por otra parte, nada de nuevo en esta América nuestra izquierdizante tan marcada por aquel embustero que se llamó “Fidel Castro”: arrasar con toda iniciativa que provenga de hombres o mujeres del sector privado y que han demostrado saber cómo ser libres y al mismo tiempo ciudadanos productivos. Pues lo más apropiado, según ellos siempre es consolidar los monopolios estatales, en este caso de las vías de comunicación.

En esa lista aquí incluida aparecen los nombres de algunos colectivistas autoritarios bien conocidos de todos tales como Amílcar Pop así como algunos más de nuestra izquierda populista. Pero para mi sorpresa, reitero de nuevo, también de algunos afiliados al partido del actual gobierno.

Lamentablemente una vez más “nada nuevo bajo el sol”.

En mi opinión, todo ello asimismo atribuible a cierta generalizada ignorancia económica. Dado que ninguno de ellos se ha distinguido por iniciativas de ley para una mayor eficiencia y productividad nacionales. Es más, casi sin excepción han sido asalariados y no emprendedores.

En el sustrato más remoto de esa iniciativa de ley creo poder identificar algún rezago de aquella hipótesis marxistoide de la “lucha de clases”. Según la cual resulta imperativo extirpar todo rasgo de lo individual o de lo privado en nuestros esfuerzos colectivos.

Y así, desde tal punto de vista, se explica que si algo deriva de la empresarialidad privada habría de vérsele sospechoso.

También un salto hacia atrás de siglo y medio a esa mentalidad más influida por los malentendidos de Karl Marx y Federico Engels que por las verdades ulteriores de Carl Menger y Ludwig von Mises.

¡Y todavía se califican a sí mismos de “progresistas”!

El núcleo de un mercado eficiente se ha comprobado una y otra vez que se reduce a una demanda libre y a una oferta no menos libre, según las cuales además se evidencia en un sistema de precios no menos libres.

Pero así suele imponerse la ignorancia sobre el mercado libre, es decir, la mentalidad dirigista en favor del Estado.

Lo cual, añado, no es necesariamente de la responsabilidad exclusiva de cada uno de nosotros sino además del subyacente sistema público de educación que de una forma u otra influye en todos nosotros.

Pero, en último análisis, ¿quiénes son tales mandantes en nuestra educación y en la de nuestros hijos?…

No lo digo tanto como un reproche al sistema oficial vigente sino como una llamada de atención hacia nuestras responsabilidades paternas.

Porque todo progreso económico ha estado siempre ultimadamente condicionado por una visión al largo plazo que resulta imprescindible tanto para el éxito personal como el colectivo. Que supone no menos una férrea decisión a respetar toda ley legítimamente emitida.

Y para tal educación, ¿acaso nos resultan imprescindibles los diputados? Definitivamente, no.

Es más, me atrevería a sostener públicamente la proposición de que nuestro fallo social más nocivo radica en nuestra indiferencia generalizada por los fines últimos de nuestro sistema educativo.

Y así, un eco demoledor de tal vacío lo constituye esa rabieta de legisladores inmaduros que acaban de anular una iniciativa de ley sumamente beneficiosa para todos como lo hubiera sido ese proyecto público-privado tan económicamente promisorio, en torno a la carretera de Escuintla a Puerto Quetzal.

Lo cual me lleva a otra inquietante pregunta: ¿se han cuestionado esos legisladores listados más arriba por la solidez adulta de sus premisas al decidir en tal caso? ¿O por las consecuencias de un voto precipitado?…

A los mencionados más arriba, y solo a ellos, se les ha de cargar la responsabilidad ante Dios y ante los ciudadanos por tan empobrecedor desaguisado…

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