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El dinero y la pareja

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Me encontraba haciendo fila en el banco en función del cobro correspondiente a la quincena, segundos después se incorporaron dos compañeras de trabajo y en aras de no hablar de trabajo y que aprovechando el tiempo toque el tema de que constituye casi una virtud de las féminas, el gastar más dinero que los hombres, de lo cual podíamos inferir tal vez como una especie de hipótesis: el dinero tiene diferente sentido entre el hombre y la mujer.

Round 1: Usualmente los hombres solemos preocuparnos más en como y cuanto dinero hacer; en cambio las mujeres se relaciona o inclina más a lo afectivo y al cuidado y educación de los niños, lo que no excluye que se inviertan los papeles o que se cuente con ambas cualidades sin distinción de sexo. Lo anterior nos conlleva a una verdad evidente: la mujer no concluye su trabajo, al culminar su labor en su centro de trabajo, sino que también le falta el otro “trabajo”, el del hogar y por la cual no reciben ninguna remuneración económica por algo tan necesario como es la crianza y educación de los hijos, que en ocasiones conlleva a postergar sus propios intereses profesionales y laborales. Ganador del primer round: ¿Ganan ellas?

Round 2: ¿Quien gasta más en cuanto el cuido de su apariencia (peluquería, ropas, cremas)? Antes de dar mi veredicto como posible réferi de quien puede ser el o la posible ganador o ganadora de esta interrogante. A los hombres nos encanta que ellas vistan bien, se mantengan arregladas, que su ropa combine, que estén en el ultimo grito de la moda en correspondencia con la edad, el entorno laboral o circunstancial, la hora, en fin para que luzca brillante y usted señor se sienta orgullosa de su pareja, pero… a ellas también les gusta que usted luzca bien ¿entonces? Simplemente no se excluya, si los “reales” le alcanzan, haga lo mismo póngase a la par, no del gasto porque será muy difícil, de cuidar por su apariencia: Ganador del segundo round: ¿Empate?

Round 3: Van de compras (ellas) y siempre regresan con algo para el hogar, un adorno de pared, una camisa para el hijo, unas chapas para la hija y ¿para nosotros? ¡Un pañuelo! Nada, como que si tuviéramos gripe constantemente. ¿Y el dinero? Se gasta, se gasta y se gasta. Ganador del tercer round: ¿Ganamos nosotros?

Indiscutiblemente el tema que tratamos hoy, conlleva a un problema muy real como parte de la cultura del machismo, en que quien tiene el dinero -como señal de poder– es el que manda y la problemática está en que hay muchas mujeres que aun lo aceptan y se lo permiten al sexo opuesto. Siempre les he dicho a mis estudiantes del sexo femenino “estudien, culminen su carrera, adquieran su trabajo y años después de estabilidad laboral y con una posición sólida financiera, vayan a la búsqueda de la constitución de una familia. “ Luego y creo que queda claro, que el dinero no es un elemento aislado, sino que a la hora en que dos personas decidan unirse en matrimonio o unión de hecho estable también será necesario organizarse en el ámbito de la economía del hogar, para construir una convivencia basada en la confianza, ya que de no lograrse podrá deteriorarse el vinculo entre la pareja.

Por cierto, ¿en su relación con su pareja, quien suele salir victorioso, o simplemente predomina el empate?

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