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Educación y felicidad

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Antropos

El sadismo ha estado presente en las entrañas de la humanidad. Ahí el ejemplo de los nazis que organizaron a soldados para disparar a mujeres, niños, ancianos. De estos, el 20 por ciento se negó, los otros aceptaron y un tercer grupo indiferente. O sea, cada uno de nosotros puede tener brotes de sadismo y bestialidad, si se dan las circunstancias propicias. Puedo ser una víctima de los monstruos pero también es posible ser uno de ellos.

O sea, como dicen algunos autores, hay una especie de malévolo durmiente, porque “la maldad cometida por gente corriente es la norma, no la excepción”. O sea, se puede instar a personas no malvadas para que cometan actos malvados, como disparar contra mujeres, ancianos y niños, todos inermes e inocentes.

Y la pregunta es ¿cuáles son los dispositivos para que esto no suceda? “¿Qué podemos hacer para alcanzar la felicidad y desterrar la maldad o la hediondez de la rosa?”

Se trata de encontrar en el invariable propósito de la educación, la preparación de los jóvenes para la vida. Una vida de acuerdo con la realidad al que están destinados a entrar en la que se propague la apertura de la mente, de la creatividad y la imaginación.

O sea, se trata de enfrentar oportunidades y amenazas en medio de las circunstancias en la que cada uno nos movemos. Existen peligros y opciones, hay gotas de rebelión o de conformismo. Pero se trata de crecer como el roble centenario que nace de una diminuta bellota.

Y aunque nuestra educación sea limitada, tiene el suficiente poder de transformación para que no nos conviertan en consumistas o en monstruos. No podemos despreciar la escuela por mediocre que esta sea, porque los padres andan muy ocupados. Y no podemos dejar que unos cuantos destruyan en un minuto lo que a miles de cerebros les ha costado mucho tiempo y esfuerzo.

Claro es que estamos frente a un frenesí del exceso, como flagelos de nuestra sociedad de consumo y esto produce daños.  Se disfruta hoy y se tira después. Es el instante del disfrute. Y esto nos conduce al sistema de crédito, como el caso de la cenicienta, disfrute ahora, pague más tarde. O sea, una estrategia del markenting que también debemos desterrar.

De alguna manera habrá que considerar, que hoy prevalece el principio que en este nuevo mundo los seres humanos buscan soluciones particulares para los problemas generados socialmente, en lugar de buscar soluciones generadas socialmente para los problemas particulares.

Y en este tipo de cosas, es cuando se necesita del maestro que busque en la mina de la personalidad del joven, aquello que ahora es muy bien pagado, como las ideas inusuales, distintas, para alcanzar la felicidad a través de la educación.

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