Hagámoslo aún peor. Habla Trump

Divi Filius

“Éramos muchos y parió la abuela”.  Si las cosas iban mal, pues parece que van peor.  La administración del presidente López Obrador no tiene una clara estrategia frente al crimen organizado ¿Y cómo tenerla si todo lo que se ha probado parece no haber funcionado?  Desde la tolerancia implícita, la tácita hasta militarizar, ayuda estadounidense, enfrentamientos directos, operaciones encubiertas, despliegue de efectivos militares a lo largo y ancho del territorio.  Las cosas en México no parecen mejor y la violencia no cesa.  El Presidente López Obrador decide no retirar a los militares, opta por conformar un nuevo cuerpo de seguridad y cuando decide ponerlo a prueba falla rotundamente.  Las estructuras militares del Cartel de Sinaloa lograron operar de forma efectiva y pronta para dejar muy mal parado al Estado Federal mexicano que intentaba capturar al hijo de Joaquín Guzmán.

Menos de un mes luego de esta desafortunado hecho, una familia mexicana-estadounidense residente en el comunidad mormona asentada en Chihuahua.  Nueve personas inocentes fallecieron en lo que parece ser un caso de daño colateral en razón que el Cartel de Sinaloa y la estructura criminal ´La Línea´ disputan el territorio donde la comunidad mormona está asentado.

El presidente estadounidense Donald Trump no se quedó callado y ofreció directamente intervenir de forma militar en territorio mexicano.  Borrar de la faz de la tierra a los cárteles de la droga mexicanos utilizando efectivos militares estadounidenses.  La pregunta de nuevo es, ¿Sería efectivo?  Una militarización sin sentido, que no cambia en nada lo que ya está sucediendo.  Armas estadounidenses en ambos lados, helicópteros, drones, agentes estadounidenses operando conjuntamente con el ejército mexicano que ha sido entrenado por militares estadounidenses (al menos las unidades élite).

A ciencia cierta suena ridículo suponer que una intervención militar en México tendría algún resultado positivo, basta simplemente notar lo que ha sucedido en Irak o en Afganistán con las intervenciones estadounidenses.  Pero que un presidente, de la nación más poderosa del mundo se ofrezca a hacerlo es aterrador.  Parece ficción, pero no es así.

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David Martínez-Amador

Becario Fulbright del Departamento de Estado Norteamericano. Politólogo, UMASS-Amherst. Investigador Social en las áreas de Consolidación Democrática, Crimen Organizado Transnacional, e impacto del crimen transnacional en la gobernabilidad democrática. Miembro de la Red de Investigadores Latinoamericanos por la Paz y la Democracia ÍNSUMIISOS´ con sede en Ciudad de México. Profesor universitario y consultor. Ha trabajado en Centroamérica, México, Estados Unidos y Canadá.