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El futuro de Guatemala

Sueños…

Hay ocasiones que documentos de otros nos narran nuestra propia realidad. El Banco Interamericano de Desarrollo –BID-, en su reciente estudio sobre las amenazas y oportunidades que tiene Guatemala para salir de la eterna oscuridad, menciona los retos y posibilidades que tiene para salir del subdesarrollo. Vamos a comentar los retos sociales planteados ya que se acerca un cambio de gobierno y siempre este evento suscita esperanzas y sueños, que terminan en desencanto, pero que nuevamente nos motivan a pensar que cuando Giammattei entregue el cargo, por fin se tendrán resultados positivos para el bienestar de todos los guatemaltecos.

En la sociedad moderna, el principal logro es la mejora de la calidad humana. Estamos viviendo en un momento de desencanto, en que las muchedumbres se sienten sin fe hacia el futuro, el cine como The joker y The end of de f…king world, nos muestran colectivos que no saben ni de dónde vienen, ni a dónde van, ni les interesa. Solamente inversiones fuertes, un 10% de gasto público en educación y salud de calidad, pueden conformar un ser humano con expectativas positivas y deseos de construir una sociedad estable, solidaria y de bienestar.

Los analistas del BID indican que Guatemala presenta el problema secular de abandono de su niñez, el camino de Guatemala es “reducido ante el rezago de sus niños y jóvenes en términos de salud, educación y oportunidades laborales. El país es uno de los más jóvenes de la región, el 60% de la población tiene menos de treinta años, por lo que invertir en la acumulación de capacidades desde edades tempranas fomentará la productividad, y ello redundará en una mejora del ingreso de los hogares y en su distribución, así como en la capacidad de adaptación de la fuerza laboral a los cambios en el mercado de trabajo.”

En efecto, el cambio tecnológico expulsa a los jóvenes urbanos del trabajo por la tecnología de punta que sustituye con software las aptitudes de graduados de secundaria y universidad; en el campo, los jóvenes desnutridos y sin educación son desplazados por la maquinaria agrícola moderna. Los productos agrícolas de exportación tradicionales, como la caña de azúcar, son desplazados por máquinas. A dónde irán estas muchedumbres famélicas.

Continúa el BID: En Guatemala demasiados niños y niñas se ven privados, desde su nacimiento, de elementos esenciales, como haber nacido de madres sanas o de haber recibido una alimentación adecuada. Varias son las causas que explican por qué algunos niños no reciben la nutrición, la protección y la estimulación que necesitan. Ser pobre, vivir en el medio rural y pertenecer a un grupo indígena son factores que explican el abandono.

El BID expone crudamente la realidad de la niñez guatemalteca, por medio de los siguientes indicadores.

La mortalidad materno-infantil es una de las más altas en América Latina.

La desnutrición crónica en niños menores de 5 años ha aumentado en los últimos años; actualmente, Guatemala ocupa el primer lugar en desnutrición infantil en América Latina y el sexto a nivel mundial.

Se calcula que en torno al 11% de la población guatemalteca se encuentra en situación de inseguridad alimentaria severa, casi el doble del promedio mesoamericano.

La baja asistencia a la educación preescolar limita aún más el desarrollo infantil temprano.

La tasa bruta de matrícula de los niños en la educación preescolar cayó de 67.6% en 2010 a 45.2% en 2016, mientras la cobertura neta ha caído de 58.9% en 2009 a 51.1% en 2014; ambos indicadores son inferiores al promedio de ALC (73.5% y 67%, respectivamente).

Hay ocasiones que documentos de otros nos narran nuestra propia realidad. “Sobre un tejado de barro rojizo quemado por el sol, bajo el estrellado cielo tropical de una noche de humedad sofocante, me encuentro yo, a la espera del fin del mundo.” Así empieza su espectacular novela Comedia infantil, el novelista Henning Mankell.

Así, Mankell cree escuchar las palabras de un país del cuadrado del norte (México, Guatemala, Honduras, El Salvador): Sucio y febril, los andrajos colgando, como si quisieran huir de mi escuálido cuerpo, llevo los bolsillos llenos de tristeza y esperanza, para mí más preciada que el oro mismo. Y es que hace 300 años yo era alguien, era una colonia que soñaba realizar una reforma social parecida a la ilustración, para convertirse en naciones nuevas bajo la libertad individual, la legalidad y la educación; mientras que ahora no soy sino un país más del feudalismo eterno, bajo el concepto de economía de mercado.

Queriendo recuperar el sueño de convertir a estos países en Estados desarrollados, es decir, con gobiernos democráticos y eficientes; mercados competitivos y abiertos al mundo; y sociedades inclusivas con educación, salud y trabajo de calidad para todos. Un sueño siempre presente en los 500 años de historia de esta región.

Aunque el panorama es muy oscuro, siempre tenemos la confianza de que en algún momento resurgirá el liderazgo nacional que saque a esta hermosa república del atraso. Ojalá que sea antes del fin del mundo.

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