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La planificación para el desarrollo

Tanmi Tnam

A simple vista, el desarrollo que se aplica desde varias instancias oficiales del Estado de Guatemala, por ejemplo, vía municipalidades y los espacios de participación como el caso del Consejo de Desarrollo Comunitario, el Consejo Municipal de Desarrollo y el Consejo Departamental de Desarrollo, se concentra solamente en infraestructura. Hay poca visión de desarrollo que tome en cuenta las necesidades básicas de las personas, comunidades y de los pueblos.

Por otra parte, la visión que tienen las políticas públicas, es monocultural debido a que se imponen desde la interpretación que tiene la cultura dominante de los hechos que acontecen en las localidades y que, por lo mismo, se planifican y se ejecutan proyectos y programas que fomentan la dependencia, falta de organización, nulo sentido de la participación y simplemente hay que gastar el presupuesto que se tiene. No interesan las personas. Hay que reconocer algunos intentos de captar la realidad diversa del país cuya interpretación y respuesta debería ser una planificación del desarrollo de manera diferenciada tomando en cuenta las características socioculturales de las regiones, los elementos naturales que allí se producen, los medios de vida de las familias, el grado de escolaridad de la población, el porcentaje de las niñas y niños que sufren de desnutrición, la cobertura de los servicios básicos de educación y salud. Identificar localidades que todavía no cuentan con algún servicio público básico.

Para concretar la planificación del desarrollo, hay que ver la asignación de presupuesto, en muchos casos, es una cantidad mínima para soluciones a necesidades de pueblos indígenas, por ejemplo, el caso de la educación escolar cuya calidad y cobertura estrictamente pública y gratuita es deficiente en las comunidades rurales. El caso de la educación bilingüe intercultural y los materiales educativos desde la visión de cada pueblo, es de reconocer que el presupuesto que tiene asignado la entidad responsable de esta modalidad educativa es deficiente si se toma en cuenta el porcentaje de la población que necesita del fortalecimiento, conservación y mantenimiento de su lengua y cultura materna con el apoyo obligado de la escuela pública que le corresponde servir educación desde el derecho de las y los estudiantes. Pero también, le corresponde al Ministerio de Educación formar a toda la población guatemalteca para que estudie y comprenda los elementos culturales de los pueblos de Guatemala cuyos efectos deben ser la construcción de un país sobre la participación y representación de cada pueblo.

Los técnicos de la burocracia estatal no tienen mentalidad democrática y tampoco están formados para identificar y usar la diversidad étnica en los grandes procesos de planificación de los servicios públicos. Así mismo, es de revisar cómo se debe mejorar el hecho de tener instancias separadas para la atención a pueblos indígenas con un presupuesto mínimo, centralizado y cuyos esfuerzos en los departamentos no logran concretarse. En este caso, la misma población debe plantear sus demandas a las instituciones oficiales que operan en las cabeceras municipales y departamentales y hacer realidad lo poco que mencionan algunas políticas públicas acerca de la diversidad étnica del país. La parte política debe hacer un esfuerzo de concretar medidas que hagan que se cumpla con lo que establecen algunas leyes que ya mencionan medidas para los servicios públicos con pertinencia cultural y lingüística. El desarrollo con inclusión, diferenciado y con presupuesto asignado es posible.

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